Sucede y lo he comentado con otros, que cuando vives temporadas en el extranjero y te has adaptado a la manera de hacer, cuando regresas a casa, pasas unos días medio empanado, extraño y desubicado, tu mundo te es ajeno y distante, involuntariamente te conviertes en observador curioso de lo propio.
La primera vez que experimenté esta sensación fue absolutamente imaginaria y a raíz del viaje a la Luna de Alan Shepard a bordo del Apolo 14. Me dio por preguntarme qué tal se sentiría un astronauta al llegar de nuevo a casa, a lo cotidiano. ¿Se sentía desubicado? de ser así, ¿cuánto tiempo seguía con la empanada? ¿le quedaría alguna cicatriz psicológica?
Los doce hombres que en total han pisado la Luna, Neil Armstrong, Edwin Aldrin, Charles Conrad, Alan L. Bean, Alan Shepard, Edgar D. Mitchell, David Scott, James B. Irwin, John Young, Charles M. Duke Jr., Eugene A. Cernan y Harrison Schmitt, desde luego los tengo por personas únicas en la humanidad, han vivido emociones y sensaciones exclusivas. Pisar físicamente otro planeta, hoy y entonces, es extraordinario. Aunque solo lo quisiéramos ver desde una óptica poética, la cosa es para emocionarse, son personas que tocaron el cielo, son quienes han estado más cerca de las estrellas que nadie. Han visto la Tierra como cosa pequeña y ajena, de geografía confusa, sin calles, casas, ni gente. Una visión del hábitat sin evidencias visuales de vida, totalmente distinto a lo de cada día, totalmente ajeno.
Sin embargo, allí sí que había todo aquello que no se veía, allí sí había vida. Allí había crueldad física, psicológica y moral, se mataba sin piedad, se esclavizaba, se hacía pasar la injusticia como justicia, se sometía por fuerza y maltrataba por interés propio e incluso por placer. Había luchas innobles, guerras divinizadas, imposición a muerte de credos volátiles.
En mi ejercicio imaginario de suplantación, me ponía en el papel de Alan Shepard, que ya era la segunda vez que había estado en el espacio e intentaba sentir como si fuera él. Desde mi fantasiosa visión galáctica, era un choque imaginar la oscuridad e inmensidad misteriosa del Cosmos que me provocaba altura de sentimientos y sensaciones nuevas, todo ello en contraste con la estrechez de miras del ser humano, que a diario vivía esclavizado por sí mismo, adoptando actitudes mezquinas y poco nobles. Claro que también habría los que amaban, pero en mi imaginario no era lo significativo, al fin y al cabo, en el fondo del fondo, amar seria lo natural y en esto, curiosamente, a pesar de lo visto y vivido en mi vida, aun soy “Rousseauniano”. Realmente, aquella sensación de contraste me rebotaba, no era agradable, me desasosegaba porque me hacia parte de algo desagradable. De repente me sentí un pasivo observador nostálgico perdido en el espacio, sin capacidad de intervenir para cambiar nada. Aquel día decidí que no me cuadraba ser astronauta, mejor sería ser labrador.
Con esta referencia, hace unos días me vino de nuevo esta sensación, sensación que ya me es familiar. Como las asociaciones de ideas y flujo emocional viven por su cuenta, al margen nuestro, se me juntaron tres hechos inconexos pero secuenciados: veía en televisión una entrevista al político Vidal Quadras (espero nada que ver con nuestro P. Quadras) que presentaba un nuevo proyecto de partido político que se llamaría Vox. Algo más tarde, vi a través de internet un reportaje sobre cibernética cuyo link, agradezco me lo haya pasado un amigo ingeniero, profesor emérito, http://www.ted.com/talks/raffaello_d_andrea_the_astounding_athletic_power_of_quadcopters.html
reportaje que por cierto recomiendo vivamente ver.
Los que nos dedicamos a la comunicación, sabemos bien que todo lenguaje contiene al menos dos lenguajes que permiten dos lecturas: la real y la subliminal; en otras palabras, lo que se dice y lo que se da a entender. El Sr. Vidal Quadras en su discurso, estaba acompañado de correligionarios, cuyo aspecto ya era todo un mensaje. En cuanto a lo que decía, no parecía ni importante, ni trascendente, era el bla bla bla rutinario del que está obligado a decir alguna cosa. Sin embargo, el mensaje subliminal se entendía perfectamente: sus vais a enterar.
Es cierto que el tema del reportaje de Internet, nada tiene que ver con lo del Sr. Vidal Quadras, pero también suelta su mensaje subliminal: puertas abiertas y fragante aire fresco lleno de futuro y nuevas posibilidades. Al final, el profesor d’Andrea también se rodea de su equipo, estudiantes cuyo aspecto en sí, ya es también todo un mensaje.
Me impulsó escribir este articulo, la acometida de sensaciones de encaje imposible: el proyecto Vox con evocaciones oscuras y tenebrosas, sin resquicios para colar algo parecido a la creatividad. El proyecto creativo del profesor d’Andrea, pleno de inteligencia, ciencia y positivismo y como remate, una información salida de la Mobile World Congress sobre niños de 15 años que ya son creadores de aplicaciones genuinas. Emocionalmente yo ya había visto el futuro ¿cómo debía encajar el regreso al pasado de la propuesta sus vais a enterar, con aquella gente creativa y abierta? De nuevo sentí el pánico del pasivo observador nostálgico, perdido en el espacio. Afortunadamente solo eran sensaciones, pero metido en sensaciones ¿qué hacia yo allí?
Dicho en madrileño académico.- ¿yo aquí?… para nada.

Coincido contigo, Samarra: te veo más de labrador que de astronauta, aunque la experiencia astronáutica debe ser fascinante. Eso de poder ver tu propio planeta como una bolita luminosa “ajena” y lejana…; cierro los ojos y me imagino dándole una patada a la bolita y PUMBA!!, al carajo sideral…, qué gozada!!! Total, ahí parece que no hay nada, ni calles, ni casas, ni gente…, pura fantasía.
Lo que sí me ha maravillado es la brillante exposición-demostración del profesor d’Andrea, excelente científico y comunicador. Para mí, lo más novedoso de su “exhibición” radica en que d’Andrea ha aplicado a las máquinas que ha desarrollado con su equipo, los experimentos que se vienen llevando a cabo con éxito en los seres humanos desde hace ya varios años.
Veamos: a día de hoy, en el mundo, el Poder hegemónico está en manos de unas cuantas (no muchas) “familias” u oligarquías. Gran parte de estas familias son las que han “diseñado” eso que se conoce como el “Nuevo Orden Mundial”, donde el sistema básico de gobierno es la Democracia, cuyo primer axioma es “El Pueblo es Soberano”, es decir, el “Pueblo” es quien elige por sufragio a sus gobernantes. Para no poner en peligro sus privilegios, el principal objetivo de estas oligarquías está en “moldear” el Pueblo para que sus votos se orienten hacia unos determinados resultados y esto se hace inoculando “algoritmos” en el coco de la gente. Con el poder financiero y el poder mediático es fácil controlar los tres poderes políticos: el legislativo, el ejecutivo y el judicial. ¿En qué consisten y cómo se inoculan estos “algoritmos”? En este caso, los algoritmos son mensajes del tipo “sus vais a enterar”, “no pienses, no hables, diviértete…”, “consume, luego existes”, “confío plenamente en los jueces” “ no es mi problema”, “es su problema”, “soy un mandao”, “me la suda”, “que se la pique un pollo”, “a mí nadie me ha regalado nada”, “el que se mueva no sale en la foto” y así desgranaríamos un rosario de “algoritmos” que van conformando un estado general de ciudadanos entre acojonados, sumisos, resignados, “sí buanas” y “panxacontentas”, todos en la línea de lo que tú describías en tu viaje espacial imaginario: “sin capacidad de intervenir para cambiar nada”.
Las vías de inoculación de estos “algoritmos” aniquiladores o anestesiadores de conciencias son básicamente dos: la psicológica, a través de la propaganda y los medios como principales difusores de mensajes que invaden las neuronas de los que se dejan, que no son pocos y la otra vía es a través de fármacos de los que se hacen spots publicitarios y ahí va uno, como ejemplo, que se grabó hace 5 años:
http://www.youtube.com/watch?v=bf5gOI-uAC8
Este spot puede parecer una frivolidad, pero dejando a un lado el humor (que no falte porfa), para evaluar el nivel general de una buena parte del “pueblo”, en el caso de España, hay que fijarse en algunos sencillos parámetros como por ejemplo, cuáles son los programas de mayor audiencia en tv y prensa escrita y enseguida sale a flote la “Basura” (la mierda), el “Amarillo” y el “Rosa”, además del fanatismo futbolero, amén de otros espectáculos.
España va bien!!
Los sucesivos informes PISA de los últimos años dejan a España en mal lugar.
Otro dato: se reconoce una crisis profunda de lectura de libros y a día de hoy, el libro más vendido en España es el que le han escrito a una una mujer recauchutada de látex hasta las cachas, palurda y grosera en sus ademanes, conocida como “La Princesa del Pueblo”, una mujer que si se presentara de alcaldesa ganaría por mayoría absoluta en muchos pueblos y ciudades de España. España va bien!!
No debe extrañar que un juez que se atrevió a meter en la cárcel a un banquero con todos los indicios de culpabilidad, haya sido “fulminado” y apartado de la magistratura sin que se haya montado ningún pifostio. Asimismo, en los últimos días, la jueza que lleva el caso de los ERES de Andalucía ha sido apartada del caso de subvenciones fraudulentas de UGT con indicios de estar relacionado con el caso de los ERES…, y no pasa nada. España va bien!!
Como dice Bruce Bégout, Doctor-Catedrático de Filosofía, en La Contra de La Vanguardia: “VIVIMOS BAJO UN TOTALITARISMO SUAVE DEL QUE SOMOS CÓMPLICES”
Y tú, bendito ingenuo, preocupado por el “sus vais a enterar” de Vidal-Quadras que es un pringado más, como el ministro Margallo que dice que “una declaración unilateral de independencia en Catalunya la condenaría a vagar por el espacio sin reconocimiento y a quedar excluida de la Unión Europea (UE) por los siglos de los siglos». ¡Qué bueno!, Samarra, te imagino de astronauta por los siglos de los siglos…, amén.
Y hablando de pringados, cuando contemplaba los tres cuadricópteros del profesor d’Andrea trabajando en equipo, enseguida imaginé que los controles remotos de estos aparatitos se encontraban: uno en Francfurt, otro en Berlín y el otro en Bruselas…¿Y la pelotita? Elemental querido Samarra: la pelotita sería Mariano Rajoy.
Confieso que tampoco me veo de astronauta. A lo sumo, como bufón daría el pego.
Magníficos escritos los dos. No creo que se pueda añadir mucho más y esa debe ser la razón de la ausencia de comentarios a día de hoy.
Sólo hay una cosa que me parece desviada cuando Joan Carles dice:»Para no poner en peligro sus privilegios, el principal objetivo de estas oligarquías está en “moldear” el Pueblo para que sus votos se orienten hacia unos determinados resultados y esto se hace inoculando “algoritmos” en el coco de la gente.»
Yo no creo que sea ese el sistema de control. La orientación del voto me parece secundaria. Basta con controlar los cuadros de mando de las fracciones mayoritarias y no dejar que se desmanden las minoritarias. Hay muchas técnicas apropiadas para eso que las viejas democracias utilizan con sutileza y las nuevas con descaro. Algoritmos sí -un buen descubrimiento JC – pero tan consolidados en la estructura de los partidos que padecemos que nunca se podrá identificar su diagrama de flujo. Estamos sometidos sin remedio en una atmósfera angustiosa. Muchos no lo saben y se conforman con disparar sobre dianas móviles, tan útiles para descargar las bilis: Rajoy, Vidal Quadras, Esperanza Aguirre…
Desde el otro lado también tienen sus muñecos del pim, pam, pum, sobre los que descargar su mala leche. Y así sigue la historia.
Yo acabaría con aquello de Lorca: «Dejad el balcón abierto»