Historias para ser contadas II
Tenia el ineludible compromiso de asistir a las 9 a una entrega de premios con cena. Eran las siete pasadas y como a 10 minutos del lugar de la cita, un amigo fotógrafo tiene su estudio, entré a saludarlo. No era raro que lo visitara de improviso, vernos es corriente, lo hacemos para hablar sobre cualquier cosa; cuando llegué estaba hablando por teléfono, así que mientras, me entretuve mirando unas fotografías tipo 13×18 pegadas ordenadamente, una al lado de otra, sobre uno de los paneles móviles del estudio. Eran caras de chica. Continuar leyendo «EL AS DE CORAZONES»
