DARSE EL PIRO SIN RESPIRO

Durante un montón de meses me he resistido hablar de política en esta página. El ¿motivo principal? no aburrirles más (tertulias por tierra, mar y aire) hablando de política y políticos españoles, una generación de gentes inhábiles, confusas y cínicas que han convertido su actividad en cosa chusca, haciéndonos pasar con petulancia, política por politiqueo. Hoy no obstante, no puedo más con esta carga y ya me disculparán que ¡ya mismo! vaya a quitar lastre a mi inconsciente, aun a sabiendas que religión y política, son el mejor modo de perder amigos y ganar muy pocos.

Particularmente en España, es tradición no tener proyecto de país. Formalmente, el último gran proyecto serio de España fue el descubrimiento y conquista de América, pero una vez allí se equivocó de política. Pensando en las personas, se procuró tenazmente que la vida eterna de los nativos fuera celestial, se les evangelizó a punta de espada y quedaron evangelizados. Cuando llegó el turno de decidir qué hacer con lo conquistado, todo fue distinto, la política que se practicó fue la extractiva, de allí debería llegar toda la riqueza que Castilla no generaba y así terminarían las penas de la nobleza ante la perspectiva de tener que industriar y comerciar, actividades consideradas muy poco nobles y en definitiva muy plebeyas.

Convertida esta perversidad en un ideal, generación tras generación, siglo tras siglo, ha pasado a ser un modo natural de vida, de manera que aun habiendo muerto la vaca, como marca ancestral, ha quedado el hábito de ordeñar y así se ha llegado hasta nuestros días. Algunos, convencidos de que siempre se ha hecho así, colocados en puestos adecuados, entienden como natural y lógico que se pueda seguir extrayendo riqueza de la nada, lo que “los otros” hemos incorporado al léxico corriente como corrupción. Antiguamente, este tipo de corrupción la detentaban unos pocos y próximos al rey que a cambio le sostenían. Actualmente, como a nivel general debe aparentarse una mayor modernidad, se sigue una política de diseminación del Poder. Al haber una mayor difusión de poderes, las posibilidades participativas de “la cosa” crecen, hasta tal punto es llamativo y escandaloso que hoy, la industria genuinamente española más productiva es la Justicia, una productividad que no da beneficios, solo razones.

Y este es el siguiente pecado español, las razones: no saber vivir de acuerdos y pactos, solo de la satisfacción de las razones, así se manifiesta una evidente carencia de sensibilidad empática, imprescindible para cualquier convivencia.

Con ello llegamos al tercer pecado: no es necesario convencer, la fuerza resuelve cualquier diferencia. El paso siguiente de esta convicción es el origen del desaliento que produce la ausencia de lideres, el poder de la fuerza no los necesita y si alguno apunta, pronto es eliminado.

Si analizamos la historia, más o menos reciente (desde 1874), España ha tenido 76 Presidentes de Gobierno de los cuales 19 repitieron en etapas siguientes, en total 57 personas cuya huella como líderes, es bien poca cosa, algún nombre de calle, especialmente en Madrid y poco más. Tomados aleatoriamente algunos nombres de estos líderes, ¿qué nos dicen nombres como Zabala de la Puente, Práxedes Mateo Sagasta, Cánovas del Castillo, Segismundo Moret, Eduardo Dato, Joaquín Chapaprieta, Primo de Rivera y qué decir del General Franco como ideólogo?

Llegados a nuestra más reciente historia, encontramos efímeros proyectos de país. Adolfo Suarez “el decidido”, fue capaz de camuflar y poner en segundo plano al Movimiento Nacional. Al final Suarez acabó fagocitado por los suyos.

Felipe González, “el que más”, propuso su proyecto de país: se entró en la UE, se eliminó la peseta y adoptó el Euro, se desmantelaron las facciones militares de remembranzas franquistas, eliminó el marxismo de su ideario político y procuró una España más participativa entrando en la OTAN. Necesitó 14 años y su fin le llegó por erosión y desgaste realizado por su propia gente.

A partir de este punto, se abre el gran desierto intelectual y político muy duro de cruzar: 8 años de Aznar. 8 de Zapatero y 4 de Rajoy, en total 20 años de nada que al ritmo que avanza el mundo, es un parón que equivale prácticamente a un siglo.

Y ya en la actualidad, da vértigo el panorama sobre el puente: Pedro Sánchez, Mariano Rajoy, Pablo Iglesias, Albert Rivera, Felipe VI…un repóquer de líderes sin estabilidad ni proyecto. Y otras lideres emergentes (Susana Díaz, Anna Gabriel, Ada Colau, Cospedal…) que aparecen por incomparecencia de algo mejor. Ningún proyecto de país, muchas palabras y menudencias y en general ideas que la gente llana ya pensamos y nos da gusto escuchar, nada deslumbrante que ponga en pie a los españoles.

Cuando colectivamente perseveramos en no saber distinguir lo lúcido de lo obtuso y abdicamos de nuestra propia intuición, debemos ser conscientes que más a la corta que a la larga, nos encontraremos con un país de idiotas.

Bien haremos muchos ciudadanos en ir tirando, haciendo nuestro camino.

Y en ellos, acaso hallemos la única virtud, los ciudadanos, que por cuenta propia, por su capacidad y esfuerzo individual, los encontramos por el mundo aportando saber y acumulando experiencia (muchos catalanes por cierto), en trabajos de primer nivel y aprecio: catedráticos, investigadores en todo tipo de disciplinas, lideres en medicina y un sinnúmero de jóvenes talentos en cuadros intermedios que han emigrado por hastío, ante la manifiesta estrechez de miras y falta de proyecto de país.

Hoy en España, solo hay dos proyectos de país: Catalunya que desea emigrar hacia un nuevo status propio y España, que pasa los días ideando modos de fuerza para impedirlo. Eso es todo.

¿Pueda extrañar a alguien que los talentos deseen darse el piro?

14 respuestas a «DARSE EL PIRO SIN RESPIRO»

  1. Querido Jordi, tengo que decirte que cuando decides hablar de política se te ve el plumero. Hace algunos meses; pero sigues en las mismas.
    Antes de darnos el piro yo sugeriría un poco de reflexión.
    Hace unos años nos vertebramos con una Constitución que pretendía resolver el problema capital de España, derivado de los individualismos políticos y sociales, en especial por lo que afecta a la unidad de España, algo en lo que se lleva trabajando más de 2.000 años sin demasiado éxito. Coincido contigo en que el proyecto nacional español es castellano. Parte de la idea de nación como proyecto.
    Desde los Reyes Católicos, cuando Aragón se integra en un todo superior, hasta la segunda década del reinado de Felipe II el proyecto va creciendo por sucesivas incorporaciones. La colonización americana es, tal como cuentas una oportunidad perdida. Es cierto que, desde 1580, la historia de España es decadente y disgregadora, La referencia histórica a la que aludes, en la que los catalanes se implican a conciencia (Antonio López?) acaba lastimosamente en 1998 con la guerra de Cuba, Puerto Rico, las Marianas y las Filipinas. Los nacionalismos vasco y catalán cimentan en esos momentos su doctrina y su acción política partidaria: la doctrina fundamental de Sabino Arana (con una calle en Barcelona) se enunció en los últimos años del siglo XX, La Nacionalidad Catalana, de Prat de la Riva, se publica en 1906 y la Historia de los movimientos nacionalistas, de Rovira y Virgili, en 1912.
    A todo esto – siguiendo tu referencia histórica – es preciso recordar que la unión política de las coronas de Aragón y Castilla hizo posible la primera unidad nacional, reconocida como modelo ejemplar y determinante en Europa por Maquiavelo y Guichiardini. Se consigue así aunar e integrar a las partes en un todo superior.
    Como te decía, es a partir de 1900, se empieza a oír el rumor de regionalismos, nacionalismos, separatismos… de raíz decimonómica. Pero, y en eso te doy la razón, la esencia del individualismo separatista no es solamente imputable a algunas de las partes que tratan de desintegrar el todo, porque también el núcleo muestra un afán separatista desde el poder central.
    Y es que el individualismo separatista no es un privilegio de nadie y ha de compartir responsabilidad con el individualismo separador. Ambos son el denominador común, la manifestación de la perversión más profunda del alma de nuestro pueblo: el odio a los mejores, que ha llevado a la carencia de minorías directoras y a la desorganizada acción de las masas. Hay que recordar que la Constitución española no optó por un modelo definido ni cerrado de articulación territorial del Estado. Basta con ver la Disposición Transitoria Segunda, de la Constitución por la que a Cataluña, País Vasco y Galicia, se les conferían peculiaridades y más amplias competencias estatuarias (artículo 149 Constitución Española) que al resto (artículo 148 Constitución Española), posibilidades estas que los proyectos de Estatutos de Sau y de Guernica intentaron llevar a sus máximas consecuencias, tratando de incorporar competencias que en el texto constitucional se atribuían en exclusiva al Estado. Recordaréis que una vez aprobados los Estatutos catalán y vasco, se produjo en las restantes comunidades el efecto emulación con base en un supuesto agravio comparativo. Todo ello acabó con los acuerdos de 31 de julio de 1981, entre la Unión de Centro Democrático y el Partido Socialista Obrero Español, por el que se dio paso al proceso autonómico por medio, en primer término, de su generalización y en segundo lugar, a través de la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA), a lo que también se añade un acuerdo sobre financiación plasmado en la Ley sobre Regulación del Fondo de Compensación Interterritorial. Con la LOAPA se intento de cerrar, por vía de interpretación legislativa, el proceso autonómico abierto por la Constitución, con técnicas propias del neofederalismo solidario o cooperativo, con toda la carga de homogeneización autonómica. Eso fue lo que provocó la inmediata reacción de los nacionalismos catalán y vasco, que impugnaron la ley por inconstitucional, a través de los órganos de gobierno de sus comunidades. El Tribunal Constitucional tuvo entonces el acierto de reforzar su legitimidad, al dar la razón a los recurrentes a partir de la Constitución Española; la Constitución y el Tribunal aparecieron así como garantes de las autonomías, al tiempo que este último retenía para el futuro la capacidad de dirimir, caso a caso, los conflictos derivados del desarrollo constitucional y estatuario. Todo eso ha llevado a algunos a proclamar la inexistencia de España. Pero deducir de ahí, al recuperar ahora las instituciones de autogobierno, la inexistencia de España, y pretender que su único sentido histórico ha sido y es “mamar de la teta” de los pueblos subyugados. España Jordi era ya una realidad geográfica y colectiva, y un ámbito político común, antes de los Reinos de la Edad Media (SánchezAlbornoz, Américo Castro, Maragall, etc.)
    La lengua y la cultura propias, la foralidad, etc., tienen sentido si se emplean en sumar, no en excluir. Han de ser ampliación de la riqueza de un proyecto colectivo no exclusión. Un poco en la línea del “Spain is diferent” tan diferente del “Catalunya is not Spain”
    Reivindicar la independencia implica una honda fractura social en el interior de esas comunidades de consecuencias imprevisibles. Además de ser inviable desde el punto de vista externo.
    La historia camina en otro sentido, ten en cuenta que 13 de las competencias exclusivas del Estado son ya de Europa en un espacio integrado con moneda común, defensa integrada y políticas de seguridad y justicia que caminan por la misma senda. A pesar de toda la miseria política y corrupta que ha gobernado España (y Catalunya) en los últimos años. Hemos de confiar que la España democrática, autonómica, plural y europea es un proyecto sugestivo de vida en común, que la nueva política de abajo hacia arriba ha de tener la fuerza y la capacidad para llevarlo a cabo.
    Todo ello sea dicho con ánimo constructivo, en ejercicio de la libertad de expresión y sin acritud. Discrepamos, luego cabalgamos.

  2. Los dos artículos de este mes: el del titular del bloc y el de Dario, tan inútimente extenso, me han hecho reflexionar.
    ¿De verdad somos tan distintos los catalanes de los pobladores del resto de España?
    El argumento de JS me hace ver que los castellanos se han basado desde antiguo en aprovecharse de la teta de los pueblos conquistados sin dar golpe. Si eso no funciona, no funciona nada y, por tanto, una vez acabado el chollo colonialista, se supone que han seguido chupando de las periferias ricas, hasta que Catalunya ha dicho ¡basta!
    El planteamiento de Dario es el opuesto y se basa en poner de relieve la “entequilimaquia” del proyecto nacional conjunto.
    Yo creo que en eso de chupar de la teta no somos tan distintos de nuestros hermanos peninsulares.
    Tal como le gusta y propone JS, hablemos de historia.
    Nadie me podrá discutir que en el siglo XIX los aranceles proteccionistas establecidos por el Gobierno «de España» permitieron el despegue de la industria catalana. Parece que entonces nadie pedía la independencia por aquí. Mano de obra barata venida del resto de España viviendo en chabolas infames y cobrando sueldos miserables, completaban el cuadro de una burguesía poco nacionalista.
    Como he dicho el gobierno de España apuesta por la industria del algodón mediterránea, que será protegida con reiterados aranceles.
    Si alguien lo pone en duda puede leer a Stendhal que en su Diario de un Turista, en el que relata su viaje a Barcelona en 1839, escribe: «Los catalanes quieren leyes justas , a excepción de la ley de aduana, que debe ser hecha a su medida. Quieren que cada español que necesite algodón pague cuatro francos la vara, por el hecho de que Cataluña está en el mundo. El español de Granada, de Málaga o de La Coruña no puede comprar paños de algodón ingleses, que son excelentes, y que cuestan un franco la vara».
    El arancel proteccionista, convirtió al resto de España en un mercado cautivo del textil catalán, cuando era notorio que era más caro y peor que el inglés.
    Ese premio del gobierno español a Catalunya, añadido, eso sí, a nuestra capacidad emprendedora, nos pareció bien y nos permitió arrancar con ventaja en la era industrial, primero con el textil y luego con la química.
    En esa época nos acostumbraron mal. Catalunya no se podía quejar y los independentistas campaban por sus fueros constreñidos a las eras románticas. La primera línea férrea de España es la Barcelona-Mataró, en 1848. La primera empresa de producción y distribución de fluido eléctrico a los consumidores se creó en Barcelona, en 1881, se llamaba, y es significativo, Sociedad Española de Electricidad. La primera ciudad española con alumbrado eléctrico fue Gerona, en 1886.
    Es más, siguiendo con la historia, Franco tan nefasto en otros ámbitos, en 1943, firma un decreto por el que se establece que solo Barcelona y Valencia podrán realizar ferias de muestras internacionales. Ese monopolio durará 36 años. Fue abolido en 1979 y solo entonces pudo crear Madrid su feria de Ifema.
    Podríamos seguir: SEAT, JJ.OO. Enagás, AVE… la verdad es que en lo económico no nos había ido tan mal hasta ahora.
    Cuando se acaban los chollos, cuando nos vemos obligados a competir en el mercado abierto y parece que la teta peninsular no nos va a dar más leche, y nuestra deuda son bonos basura, entonces nos envalentonamos y decimos “Ahí te quedas” “Nos vamos”.
    JS y Dario, vosotros que habéis encendido la mecha, decidme, con toda sinceridad:
    ¿Somos tan diferentes de los castellanos?

    1. Aun te diré más JMN, son tan diferentes los castellanos de los suecos, los alemanes o los franceses?
      Las diferencias siempre necesitan un referente. En relación a qué.

      1. Yo aun diré más. Biologicamente todos somos iguales, pertenecemos a la especie homo sapiens sapiens. Lo que nos hace distintos es la cultura, (en este paquete va religión, costumbres, sociedad, arte, etc.)

  3. Las cosas no son tan sencillas: ni como lo explica Samarra ni como lo interpretan Dario o JNM.
    La historia es muy compleja y, desde luego, no cabe en un comentario de este blog.
    Es cierto y esta bien probado que Cataluña siempre obtuvo un trato favorable para la comercialización de sus productos en el mercado interior. Pero también es cierto que ese era un privilegio que, en el ambiente proteccionista en el que siempre se ha movido la economía española hasta muy recientemente, le correspondía como región industrial puntera de España.
    Desde 1737, gracias precisamente a los Borbones, se dotó a las hilaturas catalanas de un régimen de monopolio en cuanto al aprovechamiento del mercado español.
    Este mercado era enorme y abarcaba toda Hispanoamérica y Filipinas, aparte de las restantes islas del Pacífico. Un mercado reservado en exclusiva para los industriales catalanes.
    Pero el siglo XIX trae la independencia de las colonias una tras otra. El empresariado catalán, tan idependentista ahora, apoya el envío de tropas para intentar retrasar como sea el independentismo colonial. Los políticos catalanes apoyan incluso el envío de soldados de reemplazo mediante el sistema de “cuotas” (si pagas te redimes y no vas a la guerra que es cosa de pobres).
    Cuando la última guerra se pierde, el gobierno español, preocupado por el crecimiento del independentismo catalán, acabó atendiendo a las peticiones catalanas, y aplicó un Arancel, no inferior al 36%, para todas las hilaturas que tratasen de competir en el mercado español. Con semejante recargo, las industrias extranjeras no podían competir con los productos catalanes por lo que los catalanes volvieron a adueñarse del mercado nacional. Dicho Arancel, implantado a sugerencia de Cambó en 1922, se mantuvo en vigor, ininterrumpidamente, hasta 1960, fecha en que fue abolido.
    Qué duda cabe que igual que podemos analizar este tema podríamos hablar de los privilegios de la lana castellana y la protección a los cereales; pero yo creo que hay mucho de cierto que los deseos de independencia, en el caso de Catalunya, van más ligados al mercado y al bolsillo que a los anhelos románticos de un pueblo subyugado.
    Recordad como uno de nuestros héroes que tiene monumentos, plazas y calles por toda la geografía catalana, hace nacer las ansias nacionalistas al negarse a pagar las contribuciones de comercios e industrias.
    En fin, Samarra dejémonos de historias. La política para los políticos que viven de ella y muy bien, por cierto.

    1. No hay que remontarse al dictador. Hace ya 40 años que Franco murió en su cama; aunque no haya mucha distancia entre lo que él defendía y lo que defienden ahora los políticos actuales.
      Supongo informado a Manel de lo que dijo hace nada el presidente del PNV Andoni Ortuzar al secretario general del sindicato ella Txiki Muñoz: “Si quiere usted hacer política intégrese en SORTU o funde su partido y preséntese a las elecciones.”
      Queda claro: que en el sistema que tenemos la política es para los partidos políticos. El resto tenemos que conformarnos con asistir al espectáculo mediático desde las tertulias y votar cada cuatro años. Las plataformas contra la hipoteca o por el derecho de las mujeres que tanto y tan bien han trabajado se han convertido al final – ¡Qué remedio! – en un partido político con unos tics que podrían juntificar la reedición del NO-DO.
      ¿Hay otra opción en este sistema “democrático”?
      Lo defendiera o no Franco, es deprimente. Los políticos a gozar de privilegios, cargos, honores y oportunidades de corrupción asociadas al poder. Los ciudadanos a currar, procrear, comentar las noticias que salen por la tele, fanatizarse con el fútbol y emborracharse, como ya profetizaba Orwel en su 1984.
      Citar el mal ejemplo del dictador: «haz como yo y no te metas en política», no nos libera de nuestra responsabilidad como ciudadanos. ¿Quién se atreve a poner en un mismo saco dictadura y democracia? ¿Es que la memoria histórica – y aquí me refiero a Samarra – nos va a ofrecer soluciones a una sociedad anestesiada?

  4. Muchos comentarios en este blog tienen un incómodo tufo franquista que me preocupa.
    Se puede tener un criterio independiente y polemizar con más o menos elegancia. ¡Faltaría más!
    Pero lo que es del todo inadmisible es convocar argumentos históricos tendenciosos y desfasados para tratar de diluir los anhelos de independencia de un pueblo.
    Si hablamos de historia habría que explicar que Carlos I para ser reconocido como el monarca de Aragón y Conde de Barcelona, antes tuvo que aceptar la concepción borgoñona patrimonial donde se entendía que estos estados se autogobernaban por sus propias leyes e intereses siendo la figura decorativa del soberano lo único que les unía ( Es este el concepto España ya existia con los RRCC ).

    Y si, al cabo de cien años el Conde Duque de Olivares… sin un euro en caja y viendo lo pacíficos y pasotas que éramos los catalanes con los asuntos castellanos, nos monta una guerra en casa. Alguien se puede imaginar a los catalanes metidos en una guerra por culpa de los Castellanos y encima gritar Viva España ? ( qué España ? ). Al final, después de muchas muertes de Catalanes, de cargarse nuestros comercios, casas y sembrados, se firma el Tratado de los Pirineos donde los Castellanos pudieron conservar Flandes (más tarde lo perdieron también, como siempre ) y a nosotros nos birlaron nuestras tierras catalanas como el Roselló, Conflent, Vallespir y la Cerdaña Norte. Muchas gracias Conde Duque de Olivares. Luego alguien se preguntará nuestra supuesta desconfianza con ellos. Nos meten en una guerra y encima nos birlan nuestro país.

    De Felipe V sólo hago dos reflexiones: 1º Carlos de Austria juraba respetar nuestras leyes e intereses. Solo pedíamos esto. Único motivo de nuestra simpatía por el austriacista. Felipe V, como buén Borbón frances, no. 2º Felipe V al ganar la guerra no respetó NADA catalán. Ni nuestras instituciones, ni nuestra Constitución, ni nuestra lengua, NADA. Aquello fué una conquista pura y dura. Es más, al acabar la guerra el Rey Felipe tenía que pagar los gastos a su tio Luis XIV, y a que no sabes de donde sacó el dinero ?
    En fin…dejemos la historia en paz

      1. Parece que lo del tufo ha molestado. Vaya, lo siento. En todo caso esa frase de que la verdadera patria es la infancia, no es del amigo Rubén, es de Rilke.
        Invocar el aroma del jazmín es una forma de no contestar, de rechazar el diálogo. Yo le recomiendo a Rubén que se lea la lista de agravios que recoge en octubre de 2013 un documento de la Generalidad titulado: La deslealtad del Estado respecto a Cataluña, que básicamente describe un conjunto de déficits en inversiones del Estado en Cataluña en aspectos como infraestructuras, cultura, becas y la invasión de competencias por parte del estado en estas y otras competencias. Un agravio económico cuantificado en un importe total de 9.375,7 millones de euros.
        También se puede mirar el documento que está elaborando la Conselleria de Presidencia y la Societat Catalana d’Estudis Històrics, filial del Institut d’Estudis Catalans (IEC), en el que Jaume Sobrequés, director del Centro de Historia Contemporánea de Catalunya, usando la fuente del BOE, está listando un conjunto de agravios históricos de España con Cataluña. Como dijo Sobrequés: “Ya llevamos 60 folios a razón de 20 puntos por página”.
        Todo eso sin hablar de la implantación del catastro en el siglo XVIII con el que dio comienzo el expolio económico de nuestra patria.
        Y no hace falta remontarse a la historia, hoy sin ir más lejos, se ha visto como el estado manipula hasta los sorteos de la Champions para que al Madrid siempre le toque la perita en dulce y a nosotros los catalanes lo más duro. UFFFF! Però no hi ha dubte SEREM CAMPIONS. Visca Catalunya i visca el Barça!

        1. No te iba a contestar porque como dice el refrán no hay mayor desprecio que no hacer aprecio. Me extraña que en este blog se admitan comentarios despreciativos. Pero, en cualquier caso, como este mes la cosa va de historia te contestaré a lo que comentas del catastro. Has de saber, querido contertulio lector de Rilke, que la propia web de la Generalitat de Cataluña, en su sección de historia dedicada al siglo XVIII y a las reformas introducidas por los Borbones, considera “claves otras medidas reformadoras, como el nuevo impuesto único del catastro y el decreto de libre comercio” para el resurgimiento económico de Cataluña.
          Ignoro si el aroma del jazmín forma parte de los tufos que te incordian; pero no estaría de más que te leyeras un muy buen trabajo de Eduardo Escartín, premio extraordinario de doctorado y profesor de la universidad de Barcelona. (Accidentalmente un poco pepero, eso sí; pero doctorado en historia). El trabajo se titula El Catastro catalán: teoría y realidad. En el libro se puede leer que si bien es verdad que los catalanes de la época, 1786, consideraron que el Catastro era demasiado gravoso y por lo tanto injusto, años mas tarde las posiciones habían cambiado hasta el extremo de congratularse de que gracias a la puesta en marcha de este gravamen la riqueza de Cataluña había crecido enormemente tan como reconoce hoy en día la propia Generalidad.
          Como tu mismo sugieres: dejemos la historia en paz… y hablemos de fútbol. Aquest any repetirem!

  5. • Economía Vasca:
    Tú tienes 2 vacas. Las ordeñas. Te tomas la leche que necesitas y envías la que te sobra a Madrid.

    • Economía Catalana:
    Tú tienes 2 vacas. Las ordeña. Envías toda la leche a Madrid y ellos, cuando les conviene, te hacen llegar la cantidad de leche que creen conveniente, sin preguntarte cuánta necesitas.

    • Economía Valenciana:
    Tú tienes 2 vacas. Te vendes las vacas, recalifican el prado donde pastaban y haces un bloque de apartamentos. ¿Crees que con el dinero podrás comprar toda la leche que quieras, pero como los apartamentos no se venden ni a tiros te llevan la leche desde Madrid.

    • Economía Extremeña:
    Tú tienes 2 vacas … y crees que si no fuera por los catalanes podrías tener 3 o 4.

    • Economía Andaluza:
    Tú tienes 2 toros. Como los toros no se pueden ordeñar te esperas en el bar hasta que te envíen la leche desde Madrid.

    • Economía Galega:
    Tú tienes 2 vacas, una es tu mujer y el otro está subvencionada por Bruselas.

    • Economía madrileña:
    ¿Por qué quieres tener ninguna vaca si en Madrid llega la mejor leche de España?

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