LUCY IN THE SKY WITH DIAMONDS

Hace ya unos años, por una cuestión de mi trabajo, mi amigo Cachadiña me facilitó el contacto con el Mago Tamariz, un extraordinario prestidigitador que ha sorprendido al mundo por donde ha actuado. En una de las entrevistas que tuvimos, de repente me dijo.- Extiende la mano. Le presenté la mano derecha. De su bolsillo había sacado una baraja -parece que los magos siempre van preparados por si acaso- cortó por la mitad la baraja, una parte la puso en mi palma y la otra volvió a su bolsillo, creo. Tapa la baraja con la otra mano, como si rezaras, cierra bien y aprieta fuerte. Supongo que en aquel momento debía empezar la magia, cogió mis manos entre las suyas, hizo unos pases mágicos, abre las manos. La baraja ¡¡¡había desaparecido!!! ¿Habría estado alguna vez allí?, ¿me habría hipnotizado? Desde luego mi cara no era de tonto, sino la de uno que se le había desconectado su sistema central.

Hace unos pocos días, a la salida de un espectáculo tomé el metro. Como la cosa se preveía de apreturas, sagaz que soy, decidí pasar mi usado billetero de un bolsillo a otro que entendí más protegido. Efectivamente, el viaje era de lata de sardinas y de poca suerte para mi, ni siquiera me había tocado compartir respiración con una chica guapa o incluso medianamente guapa (yo tampoco soy ninguna gran cosa). Me tocó un tipo bajito, extravagante y gruñón, vestido de negro y cubierto con una capucha. Por suerte bajó en la primera. Una persona con quien también compartíamos respiración comentó dirigiéndose a nadie.- ¡Qué tipo más raro! Dos estaciones más bajé yo. Ya en el andén tanteé mi cartera, la cartera ¡¡¡había desaparecido!!! Por lo visto la magia tiene lecturas diferentes puesto que me sucedió todo lo contrario que con Tamariz, se me conectaron todos los sistemas y por dentro pegué un grito mudo a toda potencia, ¡¡¡me cago en todo!!!  No me costó demasiado visualizar al prestidigitador, ¡joder con el mago!  El tipo raro, probablemente en colaboración con el de  ¡Qué tipo más raro! me habían birlado la cartera.

La pregunta de todos, ¿Llevabas mucho dinero? No. Ni un euro. Nunca llevo dinero en la cartera. Es mucho peor, llevaba toda la documentación, tarjetas de crédito y otras. Reponer todo, excepto las tarjetas de crédito, que con una llamada telefónica y un e-mail anulan y te envían la nueva, el resto es un Vía Crucis, es tal la actividad necesaria, que algún funcionario quisquilloso incluso nos podría exigir un alta de autónomos.

Una vez superado todo el proceso, la retrospectiva que me quedó fue la de una enorme cantidad de horas y energías malgastadas por tantísimas personas, en una actividad tan improductiva. Alrededor de organismos oficiales, DNI o Tráfico, por ejemplo, en unos pocos metros, se concentran gran cantidad de negocios de poca monta, fotos carnet, fotocopias, revisiones médicas de bata blanca, gestorías; incluso el quiosco de periódicos anuncia “si necesita bajarse documentos de internet, pídanoslo”. Personas presurosas que suben y bajan sin cesar con papeles en las manos, gente gesticulando dando explicaciones a un funcionario de reacciones displicentes y maquinales. Y esto es todos los días del año, sin tregua. Verdaderamente, en toda regla, es una auténtica industria. Es la prosperidad de la nada.

Dudo que Seat, Inditex, Mercadona, FCC, Gas Natural, o Amazon, por citar algunos de los importantes, tengan semejante trajín. Otro tanto se puede decir de la Seguridad Social, la Delegación de Hacienda, incluso los del carnet de la Biblioteca Provincial me pidieron el justificante de la denuncia. Los más indulgentes los del carnet del Caprabo y Cinesa. Los de la gasolinera BP, ya estuvieron un poco más bordes.

¿Nos podemos imaginar qué pasaría si se suprimiera el DNI? Que la tarjeta de crédito llevara la foto y esto ya valiera como identificador. Y como esto, un montón de trámites más, papeles para matrimoniar, para obras menores, para tener una furgoneta comercial, para abrir un despacho con una silla y un ordenador…

Tras haberme tomado en semana y media el concentrado de burocracia, acabé preguntándome si para vivir juntos, es necesaria una industria administrativa tan dimensionada que necesita, para ningún fruto, tantas horas y energías gastadas. Bien es cierto que ocupa, con sueldo, a un montón de personas, pero para el ciudadano, su premio no es el sueldo, sino salir con el papelito en la mano y olvidarse. Todo demasiado pobre, para tanta maquinaria.

La maquinaria burocrática que ha creado la Administración, tiene tal dimensión, que las personas corrientes, para el quehacer ordinario necesitamos gestores, abogados y consejos, porque la máquina no está concebida para las soluciones, su fuerte es plantear problemas. Influye también el hecho de cómo se gestiona la desigualdad de fuerzas entre la maquinaria y el individuo y es que el sistema se retroalimenta: la amoralidad política alimenta a la maquinaria y la maquinaria alimenta a la política. Esto explica porque psicológicamente tenemos asumido que las quejas, recursos y “manis” son inútiles, el estado natural de la gente corriente es la injusticia y el atropello.

El desmantelamiento de esta grandiosa industria que Europa clama y el ciudadano también, hoy no es posible porque da pan a muchos, tiene un alto coste en indemnizaciones y representa un notable incremento en el subsidio de paro. A falta de imaginación y capacidad para cambiar las cosas: laisser faire, laisser passer  y mucha magia.

Sea porque soy raro, sea porque no me gusta la magia en los vagones del metro, yo siempre he sido más del horóscopo que de la prestidigitación, me embelesan las estrellas.

Picture yourself in a boat on a river

With tangerine trees and marmalade skies

Somebody calls you, you answer quite slowly

A girl with kaleidoscope eyes

Cellophane flowers of yellow and green

Towering over your head

Look for the girl with the sun in her eyes

And she’s gone

Lucy in the sky with diamonds

Romántico que es uno. 

4 respuestas a «LUCY IN THE SKY WITH DIAMONDS»

  1. Com sempra estic esperan el primer día de mes, per poguer lleigir el teu article. I una vegada mes he parta molta atenció a tots els teus raonaments, que coincideixen amb les meves opinions. En devant Jordi, continúa per aquet camí, que ens permet seguirte.

  2. A mí me la quitaron también en el metro. Fue en Estambul. También en el metro. Hace dos años, cuando salíamos del partido de la final de la Euroliga de baloncesto, rodeados de fanáticos hinchas del Olympiacos griego. Yo también me cambié la cartera del bolsillo de atrás al de delante para que estuviese más protegida. Fue inútil. Hablar con la policía turca a las 4 de la mañana, no te lo aconsejo.. No hablaban inglés ni otra cosa que turco; pero me hicieron entender que en su país no se robaba. Era imposible. En fin. Lo mejor es que muchos de los carnets que llevaba no los he renovado y, la verdad, no los he encontrado a faltar.

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