BUFFF!!!

Llego de vacaciones y me encuentro ante el drama de los refugiados. Es cierto que poco puedo decir porque poco se, pero como sufro alteraciones orgánicas serias, necesito descargarme: tengo el corazón en un puño, el estómago encogido y la mirada perdida.

Como digo, nada se en concreto, pero imagino que una visión global, quizás me ayude a entender algo más y sufriré menos.

En octubre de 2010, escribía en este mismo blog un artículo que titulé «Una carta a Aquarius», allí me refería a una amiga astróloga sueca que me vaticinaba grandes cambios en la humanidad, debido a que el Sistema Solar entraba en una nueva Era astrológica, la Era de Aquarius.

Los que se dedican a esas cosas como la señora Skog, auguran que la etapa vendrá marcada por la hegemonía de nuevos valores: grandes progresos tecnológicos, renovación de valores morales, entendimiento entre las personas.

Lo de la astrología, es uno de aquellos conocimientos inciertos que pueden inscribirse, como otras tantas cosas de nuestras vidas, en uno de los tres ámbitos: la fe, la negación o la duda. Personalmente siempre me inclino por la duda, es quien me asegura aportar más.

Pensando en los cambios vaticinados, en tecnología vamos bien, no se puede negar que avanzamos y mucho. Tanto, que ya empezamos a vivir desbordados.

En cuanto a los valores morales, los que hoy están en vigor, están en descomposición. Tras el fracaso del experimento comunista que apenas ha durado 100 años, deberemos enfrentarnos al fracaso del capitalismo, ambos fracasos con idéntico origen, la corrupción de los gestores (gobiernos) y el agotamiento de las ideas (políticos pusilánimes y cobardes que imaginaron ser lo que no son).

Con esta debilidad mental y de carácter, encuentran refugio actuando como si la política estuviera muy por encima de la ética y la moral. Esta estupidez, es la que da entrada a los gestores de grandes masas de capital, para influir en las políticas de los países y que maquinan a gusto.

Hoy, el axioma del capitalismo es que el capital debe servir para hacer más capital y no que sea motor de bienestar, el bienestar es un subproducto del capital.

Con este objetivo, ¿cuál es la moral y cómo se ejerce?

En realidad, no es que el sistema no tenga socialmente fondo y forma benefactora: arte, fundaciones, becas… pero al fin, todo es aparente, sucede lo que a los niños cuando levantan las faldas a los gigantes, debajo no hay nada, solo un bastidor con cuatro maderas entrecruzadas.

A modo de reflexión, me planteo aleatoriamente media docena de ideas, por si pudieran servir de detonante para entender algo:

  • A Grecia e Italia, les cambiaron los gobernantes que habían sido elegidos democráticamente, por inducción o a dedo. El dinero por encima de la democracia, no es necesario aparentar nada.
  • Alemania obliga a España al retoque de su Constitución: antes la deuda, después los ciudadanos.
  • La deuda griega. Se forzó al BCE a prestar el dinero a Grecia para que liquidara la deuda con los grupos acreedores, los acreedores cobraron y la nueva deuda pasó al BCE como acreedor, es decir a todos. En democracia, ¿es posible la existencia de un poder oculto tan poderoso que permita el juego de trileros a gran escala?
  • Pisos modestos en capitales Europeas, Japón y USA que han de ser compartidos por varios (ver páginas en internet) ante la pésima relación salario precios de los alquileres. Y eso que la vivienda, junto al comer y el beber, debería ser el mínimo básico de la decencia humana.
  • Solo comparable con el del fin de la Guerra Civil Española, repentino éxodo masivo de familias y personas procedentes de Medio Oriente, empujados por conflictos salvajes que no responden a ningún tipo de civilización y que alguien financia por algún motivo turbio.
  • Simultáneamente, emigración en pateras. Parte del precio del viaje es la propia vida. El emigrante busca mejorar su vida, el refugiado salvarla.
  • La indecencia de que al cabo de 10 años de pagar un préstamo hipotecario en cuotas mensuales, uno se da cuenta de que prácticamente lo que le queda por pagar es aun todo el capital principal. En 10 años no ha amortizado nada, solo ha pagado intereses.

Tengo un conocido que su negocio es prestar dinero a desgraciados desesperados, personas que a primera vista ya te das cuenta de que no podrán devolver el dinero, pero la ilusión y la esperanza son ciegas. “¿Necesita usted dinero? Esta misma tarde lo tiene”, no importa su situación financiera, solo importa el aval de su piso o local, aunque éste tenga una hipoteca.

Un día, encontré a este sujeto saliendo del coche frente a su casa. Mascullaba groseramente, “Santi,! que ya estas hablando solo.” “Un hijo de puta que me debía dinero y me lo ha devuelto” me dijo muy cabreado. “Hombre! ¿Y esto te desespera?”. “Le tenia como aval un local que yo ya había comprometido a unos pakistaníes. Me ha hecho perder 90.000 €”.

La existencia de estos Santis, al fin y al cabo no es criticable, es posible porque son la reproducción a escala diminuta de lo mismo que el gran dinero hace a gran escala.

¡Bufff! Muchas noches, miro al cielo para ver por donde anda el dichoso Aquarius y ver si ya empieza a hacer alguna cosa, pero siempre acabo en la nevera buscando el otro Aquarius que por cierto, su publicidad promete otras cosas.

 

 

DE LA MORAL DE SHYLOCK A L’AMORAL DE SHYLOCK

Hace ya unos años la Sra. Skog me lo predijo, entrabamos en la nueva era de Aquarius y traería grandes cambios sociales.
Sea o no así, hay muchos síntomas reveladores de que esto se mueve. La crisis, que ha conseguido el mérito de ser real y virtual a un mismo tiempo, ejerce como mordaza bloqueadora del pensar, razonar, decidir. Todo es incierto, todo lo decide un ente desconocido e incontrolado. ¿Quién se atreve a dar pasos sin mirar lo qué hace el de al lado?.
La culpa no es del Mercader, es cosa del gondolero.
La crisis económica, que afecta tan injusta y directamente al bienestar general de las familias, oculta otras realidades, auténtico origen de la cruel situación.
El motor principal del caos, el que lo mueve todo, es la orfandad a que estamos sumidos por la galopante pérdida de identidad, valores y convicciones. Como si fuera lo más natural, sin conciencia ni queja, practicamos y convivimos en una sociedad con moralidad de conveniencia. No creo necesario abundar con ejemplos; cada uno tenemos nuestra propia lista y en algunos casos, lo más probable, con valoraciones antagónicas, lo que confirmaría que verdaderamente hay crisis de valores.
Nos hemos habituado a vivir en un mundo de muchos gestos y pocos contenidos, gana la astucia sobre la inteligencia. Ideas pobres, desgastadas, pervertidas o mal renovadas, entretenimientos bajos y simples, cultivo de sentimientos groseros. Nos conformamos con todo. No prosperan, ni cuajan nuevas ideas por la falta de verdaderos lideres capaces de inspirar futuro. Es tal el ansia de ver futuro, que aun sin lideres, afloran movimientos de masas cuyo líder intangible es la red social.
En el terreno espiritual, gurús para todos los gustos, variadas catas de religiones: Esta es la de Madonna, esta la de Tom Cruise, esta la que gusta a Victoria Beckham… la Biblia en el Hola!.
Los viajes del Papa, simplemente gestuales para unos cuantos ya arreglados y de ínfimo contenido para la mayoría de los no arreglados, cuyo único valor universal es el lustre y pompa vacua que se dan los adláteres.
El que parecía ser la esperanza blanca, el Presidente Obama, malvive victima impotente del deporte favorito de casi la mayoría de políticos democráticos universales: la intriga como suplente de la razón. No importa que no sea razonable si perjudica al oponente.
El sector financiero presenta el peor ticket de valores de toda la civilización, campan por el mundo con escaso control porque no tienen rostro, no tienen nombre, no tienen localización y muy poca nacionalidad. Pocas reglas, ninguna moral, refractarios a la ética. El dinero por el dinero. En estas condiciones ¿a qué regulación y normas morales se deben y porqué razón deberían de observarlas?
Mercados de futuros, compras especulativas de materias primeras (petróleo, lana, cobre, algodón, etc.) no para la transformación industrial, sino para acaparar, crear escasez y provocar la subida de precios. ¿Cuántos grandes petroleros hay al pairo en aguas de nadie en el Indico, a la espera de comprador y destino? Sucios tejemanejes bursátiles y ahora también, las Deudas Públicas, que pone a sus pies a países enteros, tras un buen trabajo político-sofrológico de intensa culpabilización de la gente. La única y primordial moral es la del redivivo Shylok: Si debes, paga. Y si no puedes, con libras de tu propia carne.
No es de extrañar que con este disfuncionamiento generalizado, incluso quienes deberían marcar pautas de sabiduría y templanza, como se esperaría de los Jueces Supremos, actúen desmandados tomando decisiones que soliviantan a la ciudadanía, sacando más gente disconforme y airada a la calle que la propia crisis. A veces, uno tiene la sensación que a estos grandes magistrados les sucede lo que a mi ordenador que sabe mucho, pero piensa poco.
Y estos, no son todos los síntomas, hay más, pero no creo necesario abundar en ellos. Los citados son suficientes para darse cuenta que la enfermedad no tiene freno, no es un órgano el que falla, el fallo es sistémico y éste es el gran éxito del caos, ha conseguido generalizarse. Así es como actúa el cáncer.
Somos tantos a decir cosas, que una más no se notará, pero al menos, el compartirlo con ustedes, creo que me aliviará.
Haciendo una súper síntesis y yendo al principio, al origen de nuestro mundo, todo se ha basado en el intercambio de bienes: Cambio gallina, por trigo. Vellón por aceite. La cosa se complicó al valorar ficticiamente el oro como metal escaso, maleable y de brillo sensual; si tenias oro, no era necesaria la gallina para tener un celemín de trigo. Así se ha funcionado hasta hace pocos años en que se decidió inteligentemente que el oro, tampoco merecía tanto aprecio y así perdió su rol de patrón por tratarse de un valor caprichoso y pasivo. A partir de entonces, lo que valdría seria la capacidad de un país para crear bienes (riqueza).
La que parecía una decisión inteligente, se convirtió en la llamada de la selva para especuladores financieros con grandes masas de capital anónimo, al darse cuenta que podían ganar inmensas cantidades de dinero en poco tiempo y sin los problemas de la fabricación. Esto alteró a todo el Orbe, fabricar pasó a un segundo plano, avalado por una estúpida expresión prometedora de evocaciones progresistas: Globalización.
La fabricación se deslocalizó, la problemática social se transfirió al sector Público, se incrementó la producción y se abrió el paso a grandes desplazamientos de la riqueza.
Países con inopes masas de mano de obra que un día de jornal equivale a lo que cuesta una Coca Cola en el país contratante, serán la fabrica. El trabajo se deslocaliza y sale del país. El que antes hacía este trabajo se queda sin él y sin sueldo. La paradoja es que el cliente de este producto, es el mismo que ha perdido el trabajo, así que difícilmente podrá comprarlo, Ah!… pero aquí viene la magia, como el que trabaja es quien gana el dinero, puede prestárselo, con intereses, al que no trabaja para que pueda pagar el producto. El chiste es real y supongo que de estar vivo, el Sr. Henry Ford, líder de la producción industrial se partiría de risa. ¿Su filosofía?, construyo coches que mis trabajadores puedan comprar.
Algunos, creen que el arreglalotodo sería una nueva toma de la Bastilla, nada más erróneo, sería el más de lo mismo; la violencia puede que cambie el modo, pero no el pensamiento. Sólo una nueva generación mundial podrá hacerlo. Es posible que quienes hoy tienen entre 10 ó 12 años, libres del viciado lastre actual, ignorantes de lo que pensaba y hacia su abuelo, mejor formados moral y éticamente, convencidos de que la humanidad mientras no muere, debe vivir lo mejor posible y de ello es responsable, sin excepción, cada uno de nosotros. Forjados en las últimas tecnologías, ignorantes de que los caballos se utilizaban para tirar carros, los trenes funcionaban a vapor y que antes de Ryanair los pasajeros tenían trato de persona, será posible hacer un nuevo mundo, esta vez a la medida humana. Gracias a estos desconocimientos y algunos otros que mejor también olvidar, puede que aflore una nueva generación de empresarios convencidos de que las empresas no son exclusivamente para enriquecer al amo, que también, sino que las empresas ineludiblemente deben cumplir una función social de primerísimo orden, origen absoluto del fluir de la vida. Primero las vidas más próximas, a continuación las siguientes, las siguientes y hasta donde se pueda.
¡Ah! y aten muy, pero que muy corto a quienes quieran hacer dinero por el dinero. Van contra la humanidad.