DILETTARE

Hace unos días leí una carta en la prensa de un lector que expresaba entre sorprendido y maravillado su asombro, al darse cuenta de la importancia que la escritura había tenido para el progreso de la humanidad. Cabía preguntarse cómo estaríamos y seríamos de no haber existido la escritura, especialmente la escritura alfabética.

Me chocó el contenido de aquella carta, las cartas al Director no suelen ser de reflexión, si no están vinculadas a la actualidad social o política; lamentaciones, quejas, denuncias…

Para el hombre de hoy, el alfabeto, la escritura, viene incorporado al ser. Ni es, ni no es importante, es simplemente un órgano exógeno tan útil como el habla, tener dos manos, dos ojos o pies, viene de serie y así funcionamos. Sin embargo para mi, que haya personas capaces de hacernos ver al resto de los mortales lo magnifico y trascendente de lo imperceptible, me tranquiliza porque pienso que al menos hay personas capaces y lúcidas de tener una óptica más amplia y no andan aturdidos por el descrédito persistente y diario de las verdades convencionales (política, políticos, justicia, economía…) y ven más.

Aquel desconocido lector de prensa, que imaginé era uno de los liberados, disparó mi imaginación e inicié un ejercicio mental de búsqueda de alguna menudencia inapreciable, pero que hubiera sido trascendente y capital para el devenir de la Humanidad. Era un dilettare, que diría mi amiga italiana.

Timanfaya en Lanzarote, es una zona de unos 60 km2  totalmente cubierta de lava. En 1730 cambió radicalmente la orografía de aquella zona, por la terrible erupción de un volcán que sepultó 5 ó 6 pueblos. Hoy la zona es un atractivo turístico donde se producen geiseres artificiales, a base de tirar cubos de agua en agujeros que registran temperaturas de hasta 500º de calor. También a la vista del turista, el restaurante cuece pollos al ast con el calor volcánico y otras diversiones. Pero aparte de estos atractivos sin duda curiosos, a mi me dio por pensar que el escenario de Timanfaya sería lo más parecido a una de las etapas iniciales del planeta Tierra, de modo que decidí caminar un rato por aquella difícil y agreste orografía, rocas picudas que de tropezar, cada una de ellas podría convertirse en un afilado cuchillo.

A pesar que desde la erupción del volcán han pasado prácticamente 300 años, allí aun no existe vegetación. Sin embargo, sí se aprecia tenuemente en algunas zonas umbrías (mirando norte), algunos líquenes y por sorpresa la presencia de una fugaz lagartija, su fugacidad fue tan momentánea que solo me dio tiempo a darme cuenta que, desde luego, no era de las nuestras, era de otra ralea.

Dicen que así empezó todo, unos musgos y unos líquenes, los de allí de alguna semilla vete a saber de donde, transportada por vientos alisios. Lo único anacrónico en mi fantasía genésico-geológica, era la lagartija, la cual no hubiera debido de estar allí, aun faltaban millones de años para que existiera vida animal.

Y en esta idea quedé encallado, pensando cómo a partir de un liquen, la Naturaleza  mediante el proceso espontáneo de prueba-fracaso habría llegado al animal. ¿Cuántos millones de años había necesitado la Naturaleza, a partir de un liquen, para concluir en un ser autónomo y cinético?

¿Cuántos fracasos habrán de haber habido hasta llegar a optimizar una estructura ósea, a tener dos ojos en lugar de ninguno, uno o tres? El hígado a la derecha, el páncreas a la izquierda, pulmones y corazón al centro, el cerebro en la cabeza y así todo el resto. Además, esta estructura básica, es más o menos la misma que la usada para el común del reino animal.

Hay quien dice que el proceso de prueba-fracaso de la Naturaleza sigue vigente aun; en el ámbito de la investigación médica, crece la especialidad pediátrica de Enfermedades Raras, enfermedades neurológicas desconocidas, penosas y graves deformaciones físicas, disfunciones orgánicas que podrían atribuirse a incesantes nuevas pruebas-fracaso de la Naturaleza. Sin duda todo sorprendente, solo preguntas, pocas respuestas.

Desde luego, no sabemos quien rige la Naturaleza y ni tan solo si es necesario que alguien la rija, pero que esto funciona sin contar con nosotros, sin duda.

Que la Naturaleza toma sus propias decisiones y va acomodando la vida según no se sabe qué conveniencia, es evidente. Parece que los grandes saurios vivieron en el planeta durante unos 135 millones de años, hasta hoy casi 7 veces más de tiempo que el ser humano (a partir de humanoides) lleva en la Tierra, se calculan 20 millones de años. ¿Por qué otro mundo animal tan distinto, entre ellos el hombre, sucedió a aquellas bestias ovíparas?

Si nos atenemos a la actual genética animal, aun hay más cosas sorprendentes. En las aves (mirlos, cigüeñas, gorriones y más), desconocemos cuales pueden ser sus métodos de enseñanza, ¿de dónde les viene el conocimiento para tejer tan primorosamente sus nidos? impresionantes obras de arte de cesteros.

Si pensamos en el ser humano, nacemos pintores, médicos, filósofos, arquitectos, cocineros, pedagogos, guerreros, comunicadores, negociantes… y luego aprendemos y perfeccionamos técnicas para ejercer. Cuando forzamos y se pretende crear pintores, médicos, filósofos… lo que generalmente obtenemos son malos pintores, médicos, filósofos, arquitectos… Sea en la actividad que sea, podemos distinguir lo bueno de lo malo (se abstienen espectadores de Tele 5), lo que quizás no sepamos es por qué, pero habrá muchas probabilidades que podamos atribuirlo a una misteriosa dotación genética que hemos dado en llamar vocación (del lat. Vocatio=llamada).

Y hablando de vocación: la intrusión perversa de la política en la enseñanza, tomada como instrumento de adoctrinamiento, nos hace perder de vista el notable déficit de capacidad técnica para la detección, guía y estímulo de la vocación que actualmente tienen los Pedagogos. Jóvenes de 16 años, apenas saben qué se sienten, más allá de aspirar a ser ricos y famosos, y esto sí que no es dilettare.