Mi amiga Maya tiene un blog de los de leer, creo que no tiene más pretensiones que interesar y tener un núcleo afín, como es el caso de este mismo blog. Recomiendo echarle un vistazo de cuando en cuando, ya que las novedades aparecen como la flor del cactus, así, sin avisar, pero siempre logra enganchar.
http://mayamuchocuento.blogspot.com
En el último relato que he leído, la autora refiere su encuentro con unos adolescentes bravucones, con quienes compartió trayecto de tren de cercanías. Se pavoneaban descaradamente en altavoz para oírse y ser oídos de sus hazañas con unos supuestos rivales y también con la Policía. Uno de ellos salía de dos días de calabozo y finalmente expulsado del pueblo como en las películas del Far West.
La autora afirma haber pasado miedo al verse rodeada y en cierta manera envuelta, por aquella tropa de adolescentes vocingleros, fanfarrones y camorristas.
Antropológicamente, la fanfarronería vendría a ser la conexión más próxima a nuestra naturaleza animal; cuando escasean los recursos humanos, aparecen los recursos animales, recursos que hemos visto en reportajes fotográficos o documentales del National Geographic en animales con poca condición, frente al intento de ataque mortal de un depredador. Como defensa instantánea, simulan su peligrosidad lanzando un aterrador bufido, acompañado de un explícito primerísimo plano de amenazantes uñas y dientes. El sorprendido agresor vacila el tiempo justo y suficiente para que la victima, ante tan comprometida situación, encuentre su posible mejor salida.
Hace poco, me vi envuelto en un incidente del tipo zoológico, fue un conflicto de tráfico. Había quedado con un experto que me habían recomendado para que me diera su parecer, a tal fin nos desplazamos en mi coche, llegados a destino fugazmente vi donde meter el coche y aparcar, ¡mira qué suerte! Justo, casi delante, dije. Aun no cerradas las puertas del coche, desde el otro lado de la calle, a unos treinta y pico de metros, un energúmeno se nos acercaba gritando con furia, ¿Qué te crees que estaba haciendo allí? ¿esperaba una propina? En un primer momento, pensé que se trataba de algún conocido gracioso que ante el encuentro casual, llamaba de esta forma mi atención (los hay así). Pero no, su cara y tipo no me sonaban en absoluto, así que pensé sería conocido del experto. Pero a medida que se iba acercando, yo cada vez lo veía más grande y más bestia, sin atisbo de sonrisa. De pronto mi acompañante, supongo que al ver mi cara de susto y desconcierto se anticipó y con movimiento rápido se interpuso y frenó los pasos de aquel sujeto señalándole con el índice y moviéndolo pausadamente de arriba abajo, lentamente, con voz fría le soltó.- Ojo con lo que piensas hacer y lo que crees que sabes hacer. Ser cinturón negro de karate y banda naranja de jitsu me obliga a advertírtelo antes.
¡Guau! Renació mi tranquilidad, la situación empezaba a controlarse. Cada vez que me las haga con un experto, como mínimo que sea cinturón negro de Karate, me dije para mis adentros. Del coche se apeó una belleza de las que no pasan desapercibidas, a juego con aquel animal. Seguro, tenía que llamarse Vanesa, se le acercó con paso pausado y pisada firme, le puso suavemente la mano en el brazo y en un tono de absoluto dominio de la situación y de la vida le dijo, déjalo Loren (supuse que apócope de Lorenzo), vámonos. No vale la pena.
La sensación de seguridad que yo sentía al tener de mi lado a un cinturón negro y además banda naranja de jitsu, hizo que me sintiera agraviado por la Vanesa esa que nos despachaba con un “no vale la pena Loren”. Pero, ¿qué se ha creído? Caray! ¿Qué significa que no vale la pena?, ¿no vale la pena, qué y quién? O es que el poder demoledor de un cinturón negro y una banda naranja, ¿no valen nada? Brutos ignorantes…
El Loren y la Vanesa arriaron velas y se largaron perdonándonos la vida. Buff! Le dije como si el Pequeño Saltamontes hablara al maestro ciego de Kung fu, ha valido la pena saber karate, este tío nos comía vivos. Con toda naturalidad, como correspondería a un Gran Maestro respondió, ¡Bah!, ni puta idea, no tengo ni pajolera idea, lo he dicho para acojonarle.
.-¡Cómo!, pero ¿lo de cinturón negro no es cierto?
.- ¡Qué va!, con el crio, alguna vez hemos ido a ver una película de chinos.
.-¡Jo! y…lo del jitsu ¿tampoco?
.- Pero… ¿a qué suena a chino?
Yo había oído hablar de jiu jitsu, que por cierto es japonés, pero así recortado como jitsu… pensé sería la forma familiar de nombrarlo entre los banda naranja.
.- Así…lo de banda naranja, ¿tampoco?
.-¡Naaa!, ni naranja, ni limón. Se me ocurrió así. Como esos chinos visten así medio raro, pensé que si uno era cinturón, el otro tenía que ser otra cosa, así que le metí banda naranja, como el vino ese del banda azul, ¡ja, ja, ja!
Instintivamente oteé el paisaje para asegurarme que el Loren y la Vanesa se habían largado definitivamente, no fuera que les diera por volver y entonces sí, la manta de ostias que nos cae hubiera sido para no contarlo. En aquel momento me entró un tembleque interno pensando que hoy, estaría escribiendo el blog con la izquierda, la derecha escayolada y la dentadura postiza y todo por culpa de un par de fanfarrones que no conocía de nada.
Como soy un panoli que cree que de todo se deben sacar enseñanzas, llegué a la conclusión que la seguridad no viene de fuera, tiene su origen dentro. Y es que, como dice el bolero que es uno de los pocos sitios donde acudir para escuchar verdades: Todo es teatro, puro teatro.

«Favor que usted me hace». Pues muchas gracias por la coba. Y no creo que seas panoli porque, en efecto, todo nos enseña algo, aunque sea en nuestro país de opereta. Sí, en este en que alguien, intentando eludir cualquier «malfeta» te dice altivo: «usted no sabe quién soy yo». ¿Te suena? Igual escribo algo sobre la frasecilla.
De acuerdo con Maya, de panoli nada… Me ha gustado tu relato, cosas que pasan. La semana pasada le dí un golpe con mi coche a otro, en una rotonda, el chico salió también como un energúmeno, chillando, insultando etc… le dije que se calmara porque además era su culpa, seguía chillando…al final quería intimidarme. El tema era que no tenía seguro a todo riesgo y estaba pensando si le iban a subir la prima… toda esa violencia por «dos duros» como diría aquel.
A mí, tu artículo me ha picado la curiosidad por saber de dónde viene la palabra panoli. Parece que viene del tortosí «pa en oli», y que es un sinónimo de tontolaba. Lo que tu decías el otre día «Más buenos que el pan». No, no creo que te sean de aplicación; aunque podrías cantar aquel bolero de Los panchos: «Nadie… comprende lo que sufro yo…»
Suerte que tu “experto” acompañante, jugando de farol, impidió que el Loren “anulara psicológicamente tu capacidad de rebelión”.
Recuerdo la exclamación que un árbitro de fútbol, en un lance del juego, le espetó a uno de sus asistentes de línea: “¡¡Rafa, no me jodas!!”; lo recuerdo porque después de una primera lectura del artículo de este mes, me ha salido espontáneamente la misma exclamación, cambiando el Rafa por el Jordi.
Antes que nada quiero aclarar que el significado del verbo joder no tiene nada que ver, en la mayoría de los casos, con el de unos años atrás y, para aclararlo, lo ilustraré con un chiste feminista que se refiere a la definición del vocablo “MARIDO”, como en un diccionario; “MARIDO: hombre que FOLLA poco y JODE mucho”.
Aclarados, pues, los conceptos semánticos, absolutamente distintos, de ambos verbos, creo que la propuesta de Samarra este mes es algo así como “buscando a Wally”, sólo que cambiando el “Wally” por el “Loren”; el “Sami” sigue tirando la caña con sus anzuelos y a ver qué pasa…
Con el “buscando a Loren” pienso en un famoso entrenador de fútbol cuyo dedo señalaba a muchos, demasiados, el camino a seguir; se trata del mismo entrenador que después de un partido bajó al parquing del equipo rival a esperar al árbitro en plan bravucón e intimidarle igual como hizo en otra ocasión con un periodista encerrándole en un cuarto donde entre cuatro o cinco “mafiosos y lameculos” de su entorno le “leyeron la cartilla”. En esta misma línea recuerdo que el que fue director de un importante periódico deportivo, llegó a publicar sin ningún rubor que a determinado jugador había que pararle “por lo civil o por lo criminal” y se puede añadir que un juez deportivo, prevaricador, consideró que un pisotón visiblemente voluntario y violento en la mano de un jugador contrario caído en el suelo, no era punible porque no le habían amputado los dedos.
Parecerá que estoy hablando de fútbol, ¿verdad?. Pues NO!! Hablamos de comportamientos “Loren”, tan lamentablemente frecuentes en el género humano y quizá más visibles en el ámbito deportivo, aunque si cambiamos de escenario hay ejemplos meridianos de actitudes chulescas y agresivas en personas que, por su responsabilidad, debieran mostrarse más cautos y comedidos, porque digo yo: ¿Cómo hay que juzgar e interpretar frases como “vamos a españolizar” un territorio “díscolo” o bien “soy como un toro bravo que se crece con el castigo”?
Del mismo modo, un alto cargo del “territorio díscolo” se quejó públicamente de las prebendas y mamandurrias que se otorgan a otros territorios con la solidaridad de los “insolidarios”, sin que ello sirva para que salgan de su precariedad y el gran preboste de uno de ellos, en lugar de argumentar de forma razonada y razonable su disconformidad –legítima, naturalmente- le espetó: “Que venga y me lo diga a la cara si tiene cujons!!”.
Parecerá que estoy hablando de política, ¿verdad? Pues NO!! Hablamos de comportamientos “Loren”, donde, en vez de mostrar sensatez y responsabilidad, se pasa a los comportamientos “zoológicos” (como describe Samarra, pobres animaluchos) y se rivaliza para ver quién la tiene más grande y quién los tiene más gordos… Testosterona pura y dura.
Hay más. En el “territorio díscolo”, a lo largo de varios años, ha habido un gobierno “trifásico” (tres tribus diferentes, unidas como un tres en uno o un uno para todos y todos para uno), que además de contraer una deuda descomunal dedicaron el tiempo libre a elaborar un compendio de leyes fundamentales que iban a ser la leche y panacea de todos los habitantes de este territorio. Un antiguo preboste del otro territorio se apresuró a decir que iban a pasar el “cepillo” a esta especie de Carta Magna y así fue, pues el citado compendio quedó reducido a tres o cuatro fascículos de una especie de Libro Gordo de Petete.
A que parece que estoy hablando de política, ¿verdad? Pues NO!! Estoy hablando de Teatro…, puro Teatro. ¿De qué iba a hablar, si no, Pirandello?
Es lógico que la confianza de muchos esté resentida; mis oídos han escuchado muchos boleros (boleros, ¿viene de bola?); según la época…: el “si tú me dices ven, lo dejo todo…”, el “lo juro, lo juro, lo juro, que no hay un amor más puro, que el que yo siento por ti” o el “solamente una vez, se entrega el alma…” y ahora el “Teatro”. Lo del teatro está bien cuando se hacen las cosas “de cara a la galería”. Vamos a ver qué nos depara el inmediato futuro…, y estoy hablando de boleros, naturalmente.
Me gusta, Samarra, que en esta ocasión hayas dejado a un lado la política y el fútbol y nos hayas relajado con un episodio de comportamientos “zoológicos” y la poderosa arma que es saber jugar de farol.
Lo tuyo es puro teatro y lo mío, ni te cuento…
Pirandello – Joan Carles
Estimado Jordi:
Esto no es un comentario a su texto pero, dado que no veo otra forma de contactar con usted, aquí le escribo.
Ordenando papeles ha aparecido una carta que debí contestar hace mucho tiempo, aunque sólo fuese para agradecer la ilusión que me produjo recibirla. Usted había visto unos dibujos míos en el Salón del Cómic de Barcelona, me felicitaba y estaba interesado en conocer más sobre mí.
No tengo excusa que darle. Simplemente, decirle que aquélla había sido mi única incursión en el mundo de la ilustración. He hecho poca cosa más, aunque no paro de dibujar, me cuesta mucho exhibirme. Con la aparición de las redes sociales, me he animado a colgar alguna cosa en facebook para compartir con mis amigos. Si sigue usted interesado y tiene cuenta en facebook, búsqueme por «Chus Charter» y le agregaré encantado.
Esto es todo. Muchísimas gracias, aunque vayan con once años de retraso. Guardo su carta entre mis recuerdos más preciados.
Un saludo,
Jesús
Jesús, no es agradable saber que se ha perdido un talento. Ignoro si estás en situación de remediarlo. Nunca es tarde para intentarlo de nuevo.
En cualquier caso, me siento muy honrado de estar entre los recuerdos más preciados de alguien. Sinceramente, no pasa cada día.
Le deseo valor y suerte
Jordi
Os lo confesaré: al principio pensé que el comentario de García Vega, no era sino una treta del Sr. Samarra para animar el blog, que últimamente anda algo decaído, por lo que hace a los comentarios.
Pero afortunadamente Jesús Ángel existe y su sensibilidad de artista nos conforta. Es hermoso poder decir esas cosas al cabo de tantos años. Nos enriquece a todos saber que en algún momento de nuestra vida uno de nuestros impulsos, quizá ya olvidado, ha sido capaz de dar felicidad y esperanza a alguien y no sólo eso, ha perdurado en el recuerdo creando la necesidad de expresar un sentimiento.
Los que queráis ver algunos dibujos de Jesúa Ángel lo podéis hacer en esta web que he descubierto poniendo su nombre en Google http://www.jobsanchez.com/proyectos.citaaciegas.html
Se refiere a una «Cita a ciegas» y me parece curioso constatar que el reencuentro casual; pero deseado, de Jesús Ángel con Jordi se produce también como una cita a ciegas capaz de evocar muchas sensaciones.
El comentario respuesta de JS, también me parece delicado y estimulante. Ahora falta saber lo que dirían Maya, Joan Carles, Darío o el P. Quadras.
¿Alguien se anima?
Esto de anima! Una carta en un avión, un papel en el cajón de un dormitorio de hotel., un antiguo amigo, Olé Samarra, qué imaginación.
Lo tuyo es la novela. seguro.
Si Rubén dice que “esto se anima”, cabe confiar en que no lo diga en tono irónico (qué ingenuo que soy) y que, en realidad, no se trate de lo que en Catalunya conocemos como “la revifalla de la mort”…
Si hablamos de “animar”, yo me permito animar a Maya a que escriba en su blog sobre la frase que ha comentado, dentro de las formas intimidatorias que han usado y siguen usando algunos.
Después de la primera lectura del artículo de Samarra, el “usted no sabe con quien está hablando” me vino a la mente.
No lo dejes Maya y si puedes, incluye la versión infantil que había de esta misma frase, hace ya unos cuantos años, la que decía: “se lo diré a mi papá que es policía…”. La pobre criatura que era destinataria de tamaña invectiva, se iba por la pata abajo y la clase entera temblaba y al puto niño de los cojones (disculpad el lenguaje “Rubianes-Tarantino”), todos le hacían la pelota y querían ser sus amigos…
Pero, cómo han cambiado los tiempos… Ahora, un niño cuyo papá sea policía tiene mucho cuidado en que no trascienda, no vaya a ser ser que le caigan unas cuantas yoyas… ¡¡Ay, Señor!! ¡¡Vivir para ver!!
No sé porque me tienes manía. Espero que a Maya no le haya molestado eso del «puto niño de los cojones.
“Por alusiones”, Rubén: si has pensado que te tengo manía, no tengo ninguna duda de que me he expresado mal y lo siento. No tengo ningún motivo para ello.
En cuanto a “lo del niño”, cada vez que lo leo me hace daño porque creo que ha sido una expresión muy desafortunada por mi parte… Tendré que controlar mejor mi incontinencia “verbal” por aquello de que “vale más prevenir que curar”.
Tranqui. No pasa nada.