UNA NOTA DE CAJÓN

Deshaciendo la maleta y colocando las cosas en su sitio, dentro de uno de los cajones del bureau de la habitación del hotel, encontré un papelito de la mitad de una cuartilla doblado en cuatro partes exactas. Lo desdoblé y pude leer un texto escrito con letra clara y contenido críptico; en todo momento me pareció letra femenina, el carácter era firme y decidido y lo escrito no parecía una idea soltada al tun tun para probar qué tal pintaba el boli, sino que revelaba intención y sentimiento. El anterior huésped de ningún modo podía saber que yo sería el siguiente ocupante, así que con toda seguridad no iba dirigido a mi y por supuesto, tampoco referido a mi.

De entrada, debo reconocer que era un mensaje difícil de ubicar, no le veía el sentido ni el alcance, pero con todo, me inquietaba porque tras aquellas palabras se percibía un alma turbada que parecía pedir comprensión o ayuda y un alma turbada siempre debería tener nuestra más honesta atención y en lo posible ayuda. Me senté al borde de la cama y lo leí repetidas veces.

Con frecuencia, en los hoteles, preocupados por no olvidarnos de meter en la maleta los jaboncitos y champús del baño, obsequio de la casa, nos olvidamos de un calcetín (el otro siempre llega a casa), del cepillo de dientes, las bambas que tanto aprecio se les tiene, pero en este caso, sin duda, el olvido era el de un sentimiento.

Por enésima vez releí la nota, incluso un par de veces me la susurré: “Il s’était forgé dans l’indifférence et l’égoïsme, il s’ancra dans la haine et il termina par aspirer à  être aimé et ce qui est pire encore, à pouvoir aimer” (Se había ido forjando en la indiferencia y el egoísmo, se ancló en el odio y acabó suspirando para que le amaran y lo que aun es peor poder amar)

¿Qué demonios había pasado en aquella habitación?, miré las paredes por si era capaz de percibir algún mensaje extra sensorial que me diera algo más de luz. No me llegó nada, me planteé incluso pedir un cambio de habitación porque allí ya empezaba a sentir un cierto yu yu.

Eran palabras de impacto que al menos yo sentía con más trasfondo que fondo. El personaje que se describía, desde luego era un perla por el que, al menos yo, no podría sentir el menor respeto, pero ella me fascinaba cada vez más, porque tenia que ser ella, no podía concebir que la nota fuera escrita por un hombre para otro hombre (mi Ars Amandi es tan convencional…). Me intrigaba cual habría sido el motivo para escribir aquella nota en letra tan firme y doblada tan cuidadosamente, se diría que era con la intención de que no escapara ni una palabra de su interior. Si hubiera estado en Jerusalén, hubiera asegurado que estaba preparada para ser colocada en el Muro de las Lamentaciones.

De todas formas, ¿qué hacia aquel mensaje olvidado en un cajón del hotel?, ¿era el mensaje del naufrago para los siguientes huéspedes? O ¿una denuncia gritada a todo el Universo para vergüenza del tipejo aquel? Un mensaje así ¿se puede dejar descuidadamente en un cajón del hotel? ¿Salió ella precipitadamente de la habitación? ¿Tenia yo derecho a leer aquella nota? o ¿debía dejarla discretamente donde la encontré para que siguiera la cadena de encuentros? ¿Era realmente un mensaje olvidado o era el de una camarera paranoica con ínfulas psico-sociológicas que experimentaba la sensibilidad emotiva de los clientes de la habitación 506? O ya puestos en lo peor, una indetectable trampa rollo Strauss-Kahn.

Demasiadas dudas para un cansado recién llegado a Montreal ajeno a todo, así que era hora de despejar dudas y empezar a tomar decisiones con firmeza: Uno, no me cambiaria de habitación. Dos, quien había escrito aquello era evidentemente mujer. Tres, se llamaría Justine o acaso aun siendo poco quebequense Sandrine, ya veré. Cuatro, tendría entre 35 y 40 años. Cinco, era de pelo castaño claro. Seis, vestía con gusto discreto, no del todo burgués. Ah! y siete, se perfumaba sutilmente. Con esto, ya me veía capaz de empezar a conjeturar.

No podía tratarse de una aventura, ni de un lio; se trataba de una relación de tiempo. Por alguna razón, ella cayó del caballo y vio la luz. Había compartido lo suficiente para saber que Se había ido forjando en la indiferencia y el egoísmo, ¿acaso era o habría sido su secretaria particular? Lo de anclarse en el odio me costaba desentrañar, ¿contra quién?, contra ella no sería, puesto que un tipo así no alargaría una relación personal de odio ni 30 segundos, la habría despachado con un SMS. No, yo diría que se referiría al modo de llevar las relaciones del negocio. También se me ocurre la posibilidad de que indiferencia y egoísmo juntos puedan desembocar en odio, pero tampoco estoy tan seguro.

Por más que Justine/Sandrine ya pareciera mía, no acertaba a encontrar referencias claras para desentrañar todos los significados; de lo que sí estoy seguro es que era una mujer más que engañada, decepcionada, probablemente decepcionada de sí misma por haber entregado y compartido sentimientos con un fulano de aquella calaña.

El hotel no era un resort, sino un hotel de gente de negocios, habrían viajado juntos por una cuestión profesional, ella tomando el papel de esposa y él un tipo con poca decencia y sin escrúpulos, fue capaz de serle infiel allí mismo (no por primera vez) con una de las escorts de la convención.

Interpretar el sentido de y acabó suspirando para que le amaran no me ofreció dudas. En la discusión, el tipo se escudó en que nadie le amaba y cínicamente hizo que ella también estuviera en el paquete de nadies, haciéndola culpable del poco entusiasmo empleado en su Ars Amandi; en su lógica mendaz se veía obligado a buscar el amor fuera. ¡Menudo fachenda! Y encima ni sabia, ni podía amar, “est pire encore, à pouvoir aimer”.

Mentalmente aliado con Justine/Sandrine, furiosamente anclado en el odio hacia aquel tipo, terminé de deshacer la maleta. En la duda de qué hacer con la nota, me senté de nuevo al borde de la cama y una vez más la tomé entre mis dedos. No fue imaginación, era realidad, al desdoblarla me llegó el leve fluir del personal aroma de Justine/Sandrine. Ya no lo dudé un segundo más, a Justine/Sandrine no la dejaría  abandonada en un cajón, vendría conmigo y aquí está.

 

 

 

12 respuestas a «UNA NOTA DE CAJÓN»

  1. Muy interesante y muy sugerente. Conforme leía me ha venido que quizás la nota la dejó allí cerrando una puerta, como una forma de cerrar una historia. Espero que Justine/Sandrine haya comenzado una nueva vida.

  2. Es preciso reconocer que Samarra, cuando se pone, relata muy bien. «Una nota de cajón», compendia adecuadamente su habilidad como escritor y su dominio de los recursos literarios. Por eso me he decidido a emplear parte de mi tiempo en escribirle un comentario; porque me temo que este mes va a tener muy pocos y no quiero que se deprima. Dice un amigo común que Una nota de cajón, va a suscitar mayoritariamente el interés de las mujeres. De momento el primer comentario ya viene firmado por una fémina. Silvia, que apuesta por una Justine cierra puertas, liberada y posiblemente cobrando el paro, si la suposición de Samarra es acertada. (¿acaso era su secretaria particular?).
    Los buenos escritores saben que inventar es complicado. La imaginación tiene las limitaciones de la subjetividad y de la débil memoria de la experiencia. Pero si imaginar es complicado; aún lo es más elucubrar sobre realidades. Samarra encuentra un papel y construye una historia. No dudo del hecho cierto del encuentro fortuito del escrito. En realidad es un recurso que Samarra ya utilizó en uno de sus escritos antológicos “Els amors sobreposats”. En aquella ocasión el encuentro afortunado de un poema tuvo lugar en un avión. Ahora en un hotel. Por cierto que tanto en una ocasión como en la otra habrá que llamar la atención de los equipos de limpieza por la dejadez demostrada.
    Lo encuentra en un cajón, donde antes estaban las biblias. Llega a la habitación y abre los cajones, curioso tic. Supongo que también comprobó que el mando de la tele funcionaba. El subconsciente de Samarra bautiza a la supuesta autora con el nombre de Justine, el mismo nombre que por recomendación de Joan carles utiliza en su blog como pseudónimo una habitual comentarista que antes se firmaba “Tu amiga secreta”. Curiosa coincidencia.
    Samarra se recrea en la figura de la mujer traicionada. El texto que encuentra no da para mucho. Se deduce que el hombre “egoista e indiferente” que sublima el amor en el odio, debe tener otras cualidades y dotaciones priápicas que compensen esas deficiencias morales y alimenten la devoción de Justine. Un poco como Histoire d’O, de Pauline Réage, en la que el castigo estimula el afecto. Rollo sado, vamos.
    Samarra, que no ha imaginado el hallazgo de la nota, se ve limitado por su contenido al que es ajeno. Las palabras le han venido dadas, como a Moises y él se ha limitado a traducirlas. De lo que lee, infiere que hay un hombre malvado, “perla” “fachenda” al que ni siquiera le supone un nombre, y una mujer buena, de 35-40 años, perfumada sutilmente y con largos tacones, añado yo, un poco al estilo de Charlize Theron.
    Samarra se recrea en la dicotomía bueno/malo, falsa, pero útil para construir historias. Yo le recordaría la metáfora de Nietzsche, en la que los corderos decidieron que las aves de presa eran malvadas, con lo que consideraron que ellos, que eran lo contrario de las aves de presa, debían ser buenos.
    El hombre, debe concentrar el odio del autor y de las lectoras, cuando en realidad, según la propia nota, es una víctima. Un hombre – le podríamos llamar Jêrome – que suspira por que le amen y más aún por poder amar, me merece todos los respetos; aunque su aroma no sea tan sugerente como el que, según Samarra, despide Justine. Me recuerda, cambiando el sexo, la larga canción de Leyenda Urbana “Mentirosa…cállate”, que yo le aplicaría a Justine. Una mujer que imagino casada, con dos críos, y que se lía con el director de su empresa para tratar de obtener una situación de privilegio a cambio de sexo. La imaginación permite cambiar las tornas con poco riesgo.
    Yo cambiaría el texto “críptico” y “difícil de ubicar” del cajón, por alguno de los poemeas saturnianos de Verlaine, como por ejemplo:

    Mets ton front sur mon front et ta main dans ma main,
    Et fais-moi des sermentes que tu rompras demain,
    Et pleurons jusqu’au jour, ô petite fougueuse!

    Pon tu frente en mi frente y tu mano en mi mano
    y hazme juramentos que romperás mañana,
    y hasta el día lloremos, ¡Oh pequeña fogosa!

    Y es que en el fondo, el rollo de la desconocida pareja, era un rollo de cama, puro y (esperemos que) duro, desprovisto de sentimientos ni ternura y el sexo a palo seco no da para más; aunque Samarra, con su habitual pericia, haya conseguido cautivarnos con su relato.
    ¡Ánimo Jêrome! Ponte un poco de Clive Christian’s Nº 1 y adelante.

  3. Imaginación y fantasía son dotes apreciables a la hora de construir un relato y más en una persona que, como Samarra, se caracteriza por su curiosidad y observación de las cosas o hechos, por pequeños o grandes que éstos sean. Samarra es un “tafaner” y no lo digo en sentido peyorativo, pues yo también me considero un “tafaner” (en castellano, “chafardero”, suena más feo…) y no me parece mal. Es como un “ver-mirar-observar, oir-escuchar, pensar…, escribir”.
    Lo que sí me ha sorprendido de JS ha sido su determinación a la hora de construir su historia y los personajes. De las distintas opciones o hipótesis que se ha planteado, ha optado por una que a mí me parece muy precipitada y no me convence, además de propiciar un comentario como el de Ferran, que convierte al verdugo en víctima. Está bien lo de la “caridad cristiana”, pero bien entendida y quizá por ello, mi respeto, antes para las víctimas que para los verdugos.

    Tienes razón, Ferran, cuando dices“La imaginación tiene las limitaciones de la subjetividad y de la débil memoria de la experiencia”, pero puestos a imaginar, ¿por qué una nota “críptica” como ésta no la ha podido escribir un hombre?. Y ¿por qué no ha podido hacerlo una persona, hombre o mujer, que viajara sola, por trabajo o por cualquier otra razón, escribiendo al recordar una relación tormentosa y fallida? Pero no: ha de ser una secretaria con su jefe (¿o una jefa con su “ayudante”?) y para uno la víctima es ella y para el otro es él, que no ha hecho más que “ayudar” a una chica aprovechada, “casada y con dos críos” a cambio de consuelos priápicos. ¿Se puede deducir una imagen como ésta a partir del texto en la octavilla?… Qué retorcido, no? Y encima animando al “Jerôme” a perfumarse y ponerse las botas. Mira Ferran: a ver si te enteras que un hombre que se ha forjado en la indiferencia y el egoismo, un hombre que se ha anclado en el odio y que ha acabado suspirando por ser amado y, lo que es peor, en poder amar, este hombre no se llama Jerôme, este hombre se llama CRISTIANO RONALDO y de este selecto y exclusivo perfume que citas, seguro que tiene un armario lleno y se le deben caer los frascos de las guanteras de sus Lamborghinis y Ferraris.
    Lo siento, pero yo, de las hipótesis contempladas por JS, optaría por la de la camarera paranoica con ínfulas psico-sociológicas que experimentaba la sensibilidad emotiva de los clientes de la habitación 506 (sic). ¿Por qué? Pues simplemente porque me pongo en el lugar de los personajes y el de esta camarera me ha fascinado, vamos que me “ha vuelto loca”. Por unos momentos he dejado de ser Joan Carles y me he convertido en una camarera de hotel a la que he puesto nombre: Louise. Me gusta Louise, porque imagino que las mujeres que se llaman así, son inteligentes, sutiles, desenfadadas, atrevidas y sobre todo, con un gran sentido del humor (mensaje críptico, eh?). Sólo imaginar la situación, es que “me pone”. Ser camarera de hotel debe ser muy aburrido, como la mayoría de las profesiones, pero este aliciente de escribir notitas en octavillas, doblarlas cuidadosamente y depositarlas en el cajón del bureau para observar luego la reacción de los distintos huéspedes que pasan por la 506…, buf! Qué guay! Me imagino viendo por un agujerito al Samarra, leyendo, releyendo y cavilando sobre el mensaje, oliendo la nota…, “me la llevo, no me la llevo…” Sólo de pensarlo, es que me descoj, perdón, me despepito de la risa. Es verdad que esto de la imaginación es muy subjetivo, pero ahí queda mi opción preferida. Este Samarra es genial; me preocupa, sin embargo, los síntomas de fatiga que muestra el blog y más que el cómo, me pregunto el por qué?
    Pienso en escribir otro comentario, no sé si lo haré, pero en todo caso será en otro momento. Hoy ha sido un día muy intenso…

    1. No iba a hacer ningún comentario este mes; pero no porque el tema no tenga interés sino porque me ha parecido de mal gusto el contenido de esos amores contrariados y también la falta de tacto de bautizar a la supuesta autora de la nota como Justine, jugando seguramente con la confusión, sin pensar en otras sensibilidades. (O ha sido conscientemente? Ojalá!)
      Hay tres comentarios, llagados con cuentagotas. Comentarios hábiles e imaginativos; pero totalmente especulativos, como el propio texto de Jordi. La nota es de una mujer, es de un hombre… es de una camarera (que encima se llama Louise). Todo un poco artificial, mirando de lejos los sentimientos que encierran las palabras. Como si lo más importante del fondo fuese la forma. ¿Qué será peor: una relación «tormentosa y fallida» como imagina Joan Carles o «ningún tipo de relación» el vacio, la dura y terrible soledad? Por cobardía, por timidez, por inseguridad…
      Yo leo a Jordi y entiendo lo que dice porque lo vivo, lo experimento conscientemente y capto el doble sentido y las insinuaciones que nacen en la fèrtil imaginación de Jordi utilizando la supuesta nota, encontrada por casualidad en un cajón. Como él leo y vuelvo a leer la nota y me invade el desasosiego de alma torturada y siento que aún estoy a tiempo de cambiar todo lo que no me gusta de mi vida, a tiempo de no quedar convertida en un agujero de nada, haciendo algo que no me gusta mientras me limito a mirar por la ventana y ver sin ver pasar mis sueños no cumplidos. Y quiero intentarlos, de verdad que quiero. Aún no siento que me perdí por el camino, aún estoy de mi parte. Me gustaría liberarme de las ataduras del secretismo.
      Pero es duro empezar, muy duro, sobre todo si aún no se ha acabado lo anterior. Es duro ilusionarse de nuevo. Engañaré mi propia tristeza. Yo también he escrito muchas notas para romper mi aislamiento; pero al mismo tiempo no he respondido a las llamadas de mi corazón, ni a sus mensajes. He jugado con la cara de poker de quien magnánimamente da el tiempo solicitado. Doy mi tiempo a una idea. Idealizo el amor y me masturbo con esa irrealidad, creyendo estar olvidándome, no haré nada, no diré nada, lo intentaré, juro que lo intentaré, intentaré engañar mi propia tristeza… y lo lograré. Para mi desgracia…
      Entiendo el viejo juego de las notas encontradas en los cajones o por las calles. De las frases escritas por paredes o puertas de lavabos de bares. Siempre escritas a mano. Con un toque de misterio por desconocimiento de la historia que las ha llevado hasta el lugar. Un muestrario de distintas voces escritas. Lo efímero y lo insignificante ensalzándose como algo sacro.
      Recuperación de historias que se pierden en lo cotidiano. Textos visuales. Entiendo que es un juego, pero me duele. Mira mis comentarios anteriores y comprenderás muchas cosas. Egoísmo, odio, indiferencia, cuánta negatividad en lo que es una simple y pura aspiración a la belleza. Perdona si mi comentario te ha hecho daño, ya dije que no lo quería hacer.
      Te diré que yo también he encontrado una nota en una cabina de teléfono, escrita con letra de mujer. Me gustaría saber cómo la interpretarías y si tiene sentido para ti. Trata de entender que en este mundo hay mucha soledad y mucha tristeza. La nota que encontré decía:
      Te tengo muy cerca; pero prefieres ignorar que existo. Te aprecio en silencio hace tanto tiempo y tu no lo sabes. Te amo, pero no se como decírtelo, cuando nos vemos soy incapaz. Sólo tengo de ti unas palabras escritas a través de una computadora. En tu blog, vi tus sentimientos y ellos entraron en mi corazón. Tú me pediste que lo leyera.
      Tengo tus palabras en mi cabeza, piensa, es posible que sepas quien soy. Tu quizás solo me recuerdes como a la joven que alguna vez conociste, entre anuncio y anuncio.
      Me hacen falta tus palabras. Tus palabras que me acarician a través de la pantalla
      ¿sabes? aun pienso que algún día quizás sabrás quien soy.
      Mientras tanto seguiré amándote.
      Amándote en secreto, con la esperanza de que quizás algún día tu puedas sentir
      lo que yo siento por ti.
      Como tú he leído la nota repetidas veces y hasta me la susurré. Al final la quemé. No me atrevo a hacer ninguna interpretación.
      Perdón

      1. À la vérité, Christophe me plaqua à Montréal pour partir avec Justine. Cet écrit, c’est moi qui le rédigea quand je me rendis compte de ce qui s’était passé et après avoir lu la note que Chris m’avait laissé chez le concierge.
        Ce jour là, encore en état de choc, je montai dans ma chambre, furieuse. Je me sentais fortement déprimée, trahie et humiliée. C’est alors que j’écrivis la note, que je pliai soigneusement. Mais il m’est impossible de me rappeler de ce que j’ai pu en faire par la suite, en effet, à ce moment là, je ne souhaitais que faire ma valise le plus vite possible pour rentrer à Dijon avec le premier avion. Je donnai ainsi fin à mon aventure canadienne qui dura en tout un an et demi.
        Je pensais avoir détruit la note de Chris mais il semble que dans ma précipitation je la glissai dans ma valise la confondant avec la mienne. La donnant pour perdu jusqu’à ce jour, je ne m’explique pas comment ma note a pu atterrir sur ce blog !!!
        Sandrine

  4. Et pour finir, voici le poème que j’ai écrit, noir sur blanc, en rentrant en France:

    Chris
    Tu ne m’as laissé que des larmes comme souvenir de toi
    Maintenant je voix en toi mes rêves non exaucé
    Je te regarde et mon cœur bat encore plus fort
    Si je ne t’aimais pas comment tu explique ça ?
    Tu présume m’aimer, alors pourquoi tu m’as effacé de tes pensées ?
    Je me dis qu’il faut que je sois forte
    Pour surpassé tout ça
    Et recommencé tout une nouvelle fois
    Tu fesais partie de moi
    Car t’était tout pour moi
    Mais plus maintenant car t’es l’un de mes cauchemards
    Que je veux supprimer totalement de mon existence
    T’étais comme mon extase éternel
    Ma drogue qui me laisse voler
    Avec tout ce que tu me disais
    Et tout ce que tu fesais
    T’a fait de moi parfaite dans tes yeux
    Tu m’ignore et je ne sais même pas c’est quoi la cause
    Comme si tu ne me connaissais pas
    Comme si je n’existais plus pour toi
    Toi qui me disais que dans ta vie il n’y a que moi
    Que je suis ton présent, ton future
    Et tout ce que t’a besoin pour vivre
    Il me semble maintenant que se n’était que des mensonges
    Que j’ai avalé aussi facilement
    Puisque mon amour pour toi était aveugle
    J’ai appris une chose dans tout ça
    Que l’amour pur n’existe pas
    Et que les princes charmant ne servent que dans les comptes de fées
    et que t’as pu m’abondonné …..
    Je rentre à Dijon

  5. Això de la Sandrine és molt forçat. Ho has escrit tu mateix Jordi per arrodonir la història? Sembla ben bé com una desclosa.
    Recordes? Sant Jordi té una rosa mig desclosa…
    Ara només manca que aparegui el Chris.

  6. Menudo autorretrato, Justine. Qué triste; pero me alegro de que te hayas decidido a escribir. Yo también pensé que poner el nombre de Justine a la “supuesta” autora de la nota no fue muy afortunado, pero me fijé en que a continuación decías que “ojalá fuera conscientemente” y estoy de acuerdo, por lo menos no te has dejado vencer por prejuicios, comprensibles, pero estériles y has salido de la “cueva”.
    Escribes muy bien y es una pena que te cortes. A veces uno se expone a alguna incomprensión, pero forma parte del “juego” y es cuestión de ponerse la coraza. Tienes una imaginación admirable; me fijé en “El Árbol de la Vida”, donde ya mostrabas tu “apocalipsis” que daría para un libro… El 30 de marzo pusiste un comentario muy atrevido y desinhibido, pero muy bien escrito, de lo que podría ser un transformado de “Vivencias y confidencias”, donde conocíamos la versión de JS sobre su casual encuentro en Heildelberg con Anni. ¿Qué sabíamos de Anni sobre su infructuosa espera de un 2º encuentro que nunca se produjo? Y ahí tu habilidad de ponerte en su piel y saltar al otro lado del espejo para explicar desde este espacio virtual un relato imaginativo, pero a la vez, posible.
    De tu comentario de este mes, me quedo con aquello de que “estás de tu parte y de que estás a tiempo de cambiar todo lo que no te gusta…” Si no se trata de un recurso literario y te lo crees, tienes motivos para ser optimista y animarte a tope.
    Hay una frase que una voz en off pronuncia al final de una canción que dice:
    “AMIGA, COMO DIJO EL SABIO, LA VIDA ES ESO QUE PASA MIENTRAS TÚ HACES OTROS PLANES…”
    La canción es “Puerto Presente” y la canta MACACO.
    Este otoño se presenta muy caliente. A ver cómo viene octubre…

  7. Je crois qu’il faut finir avec cet histoire de Sadrine et moi.
    Je suis Christophe, et mon veritable nom est Daniel Bevilacqua. Oui, je suis le célebre chanteur français.
    Sandrine a eté mon inspiration et c’est pour elle que j’ai faite la chanson «Je suis parti»:
    Je suis parti
    Sans un adieu
    Il valait mieux pour tous les deux
    Laisse-moi te dire
    Laisse-moi te dire
    Je t’aimais bien

    Je suis parti
    La mélodie
    Elle est trop triste oh! c’est ma vie
    Écoute-là
    Écoute-là
    Elle est pour toi

    Je suis parti
    Cette chanson
    Je l’ai chantée en criant ton nom
    Satndrine, sandrine,
    Ne pleure pas
    Ne pleure pas
    Elle est pour toi

    Je suis parti
    de cet hotel de Montreal
    Sans oublier
    La belle histoire
    Que l’on se racontait
    Je n’ai plus rien
    Je n’ai plus rien
    C’est ma chanson
    C’est ta chanson

    J’ai aussi un bel sonet
    mais je veut pas le mettre ici.
    Je n’ai plus rien
    Je n’ai plus rien,
    Je te l’envoi per courrier postal.

  8. Per tal d’evitar males interpretacions vull aclarir que l’última frase del meu comentari que diu: «Este otoño se presenta muy caliente. A ver cómo viene octubre…» fa referència a la situació política i econòmica actual, on l’octubre es presenta inquietant i mogut…, molt calent.
    Res més que això.

  9. Después del interesante blog de septiembre, veo que en octubre ya no hay nada. Ánimo Jordi, no te desanimes. A mí me ha encantado el recurso a la fantasía de tu historia.

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